El esposo: protector y proveedor de la vida familiar

Introducción

Entender el rol del esposo en su casa, es importante hoy

El marco profético. Desde el punto de vista histórico, estos versos profetizan la restauración de Jerusalén bajo Darío. Dios se vale de cualquier instrumento para cumplir sus propósitos sobre la vida de los hombres y sobre su pueblo. Dios le dice a la mujer estéril (Israel) que se prepare para la ampliación de la familia del pacto de Dios, (ensancha la tienda). Era un acto de fe, porque estaban aún en el exilio, pero se le ordenaba empezar hacer provisión para la expansión y la liberación. Se compara al Israel cautivo con una mujer estéril, objeto de burla en el mundo antiguo; podemos recordar que durante la liberación del cautiverio de 70 años por los babilonios, Dios usa a Ciro, quien por medio de un edicto, permite a los judíos regresar a Jerusalén, reconstruir el templo y volver a realizar el culto. Ante esta orden, los pueblos enemigos de Israel se opusieron por vía legal, la intimidación y aún la fuerza militar, a los planes de restauración de la ciudad y principalmente del culto a Jehová.

Aplicación hoy. Dios se revela mediante el título de marido para mostrar cuán profundamente ama a Su pueblo y cómo cuida efectivamente de él. Al hacer esto, pone al descubierto una dimensión importante de la vida familiar, especialmente en lo que respecta a los esposos: el marido debe amar y cuidar a su esposa e hijos. Dios es protector y proveedor, los maridos que se someten a la dirección divina encontrarán tanto la inspiración como el poder para lograr esos objetivos, ya que esos atributos divinos fluirán y llenarán sus vidas.

El apóstol Pablo en la carta dirige a la iglesia de Éfeso, en el cap.5.21-33, provee la instrucción más elaborada de la relación esposa-esposo en las Escrituras. Esta epístola en particular, tiene mucho que decir sobre el desarrollo de relaciones piadosas, lo cual es una de los temas sobresalientes en todo el Nuevo Testamento. Nuestras relaciones con los demás deben ser de amor, confianza, desinterés y solicitud del uno por el otro. Volviendo al texto antes citado en el vs.21, ordena que debemos someternos unos a otros en el marco del contexto del matrimonio, esto significa tomar el lugar divinamente dispuesto en la relación. Nunca se exigirá sometimiento de unos seres humanos a otros; ello sólo puede tener lugar sobre la base de la confianza y la voluntad, esto es, al creer en la Palabra de Dios y estar dispuestos a aprender y crecer espiritualmente a través de nuestras relaciones.

Desde la perspectiva de Dios, el varón no está sobre la mujer, pero llama a los esposos a desempeñar un liderazgo responsable, en el mismo espíritu de entrega y devoción mostrado por Cristo para con Su iglesia (la esposa). Pero a la esposa se le pide específicamente que acepte la dirección de su marido, como cabeza o líder de esta entidad, Ef.5.24-25.

Evidentemente, Jesús es el modelo de liderazgo a seguir, si se entregó por la iglesia, Su esposa, debemos los esposos hacer exactamente lo mismo por las nuestras. Lo que significa entonces, que las demandas sobre el esposo son enormes y si somos cristianos, ese debe ser el testimonio de vida que debemos y podemos mostrar a otros. En otras palabras, el modelo es celestial, pero debo mostrarlo aquí en mi matrimonio terrenal. Los primeros bendecidos serán nuestros hijos, que al ver el modelo, lo reproducirán a su debido momento; ellos podrán reconocer nuestro liderazgo, en la medida que nosotros nos apeguemos al modelo bíblico.

Así que siendo que estos versos siempre han estado en la Biblia, no entendemos de dónde se toma el argumento muy popular que la Biblia “enseña” sobre la superioridad del hombre sobre la mujer.

Conclusión. ¿Estamos ejerciendo nuestro liderazgo apegados al modelo bíblico?

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