Mas el justo por la fe vivirá

Pastor Julio Bolivar
Pastor Julio Bolivar

Ro. 1: 16-17

 

Iniciando el estudio de la epístola de Pablo a los romanos, debemos considerar que es la más extensa, teológica e influyente.  

 

Cuando Pablo escribió el libro de Romanos, él había sido un predicador cristiano por unos 20 años. De camino a Jerusalén, él tuvo tres meses en Corinto sin deberes urgentes. Quizás pensó que este era un buen momento para escribir por adelantado a los cristianos en Roma, una iglesia que él planeaba visitar después del viaje a Jerusalén.

 

Mientras Pablo se esforzaba en ir a Roma, el Espíritu Santo le advirtió sobre el peligro que le esperaba en Jerusalén (Hechos 21:10-14). ¿Qué si no pudiera llegar a Roma? Entonces él debía escribirles una carta tan comprensiva para que los cristianos en Roma tuvieran el evangelio que Pablo predicaba, incluso si el mismo Pablo no tuviera la oportunidad de visitarlos.

 

Debido a todo esto, Romanos es diferente a muchas de las otras cartas que Pablo escribió a las iglesias. Otras cartas del Nuevo Testamento se enfocan más en la iglesia y sus retos y problemas. La carta a los romanos se enfoca más en Dios y en Su gran plan de redención.

 

Es en Ro. 1:17 donde se describe el tema de la carta a los Romanos.

 

No me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo.

Esto revela el corazón de Pablo. En una ciudad tan sofisticada como Roma, algunos podrían sentirse avergonzados por un evangelio centrado en un Salvador judío crucificado y aceptado por personas de la menor clase, pero Pablo no estaba avergonzado. No debemos tener temor o vergüenza de compartir el evangelio, todo lo contrario; estamos siendo instrumentos para que el Señor alcance a quienes todavía no le conocen.

 

Porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen.

El evangelio es ciertamente noticias, pero es mucho más que información; tiene un poder inherente. “El evangelio no es un consejo para las personas, sugiriendo que ellos se levanten a ellos mismos. Es poder. Los levanta. Pablo no dice que el evangelio trae poder, sino que es poder, y el poder de Dios en eso”.

 

En el mundo romano de los días de Pablo, los hombres buscaban la salvación. Los filósofos sabían que el hombre estaba enfermo y necesitaba ayuda. El poder del evangelio para salvación viene a todo aquel que cree. Creer es el único requisito

 

Mas el justo por la fe vivirá.

Cuando vemos a Dios y su santidad, la Biblia nos dice que ningún hombre es completa y absolutamente justo (“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque” Ec. 7:20), “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” Ro. 3:10. De ahí la inquietante pregunta de Job “…Y como se justificara el hombre con Dios?” Job 9:2.

 

En los tiempos del AT se pensaba alcanzar la justificación mediante una perfecta observancia de la ley (la Tora). Era entonces una justificación buscada por el esfuerzo humano. Pero la experiencia humana fue que por medio de las obras de la ley nunca podría lograr su justificación, pues encontraba que siempre faltaba en algo (“…sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley…” Ga. 2:16.

 

Tuvo que ser Dios mismo quien encontrara una solución a este problema, proveyendo el, mediante la muerte y la vida del Señor Jesús, un medio de justificación al alcance del hombre.

 

La justicia posible para el hombre no es, entonces, la que se busque con el esfuerzo humano, sino la que Dios concede. Fue necesario para ello que Jesucristo, hombre perfecto, diera su vida en expiación por los pecados de la humanidad satisfaciendo así la justificación divina.

 

Dios ofrece gratuitamente justificar a todos aquellos que creen en su Hijo, los que ponen en el, su fe, los que reconocen y aceptan que el sacrificio que el hizo fue en su particular favor.

 

Simplemente, el evangelio revela la justicia de Dios. Esta revelación de la justicia de Dios viene a aquellos con fe, cumpliendo Habacuc 2:4El justo -esto es, aquellos justificados- por la fe vivirá.

 

Esta fe (confianza) en Cristo Jesús se convierte en la base de la vida para aquellos que son justificados (declarados justos); verdaderamente, el justo por la fe vivirá. Ellos no solamente son salvos por fe, pero ellos viven por fe.

 

Damos gracias a Dios que nos hizo justos por la fe en Jesús.

Compartamos con otros las buenas nuevas del evangelio como hizo Pablo.

 

¿Cuando empezamos?

 

Oremos

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