Una Iglesia que ora: Un Reino que avanza. Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria

Pastor Julio Bolivar
Pastor Julio Bolivar

Mc. 1:15

Cristo vino a proclamar y realizar el reino de Dios. Ese fue el tema de su mensaje terrenal (Mt. 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”).

La naturaleza del Reino.

El reino de Dios (o de los cielos) comprende el concepto de que Dios entra al mundo para hacer valer su gloria, su poder y sus derechos contra el dominio de Satanás y el rumbo actual de este mundo. Es más que la salvación de la iglesia; es Dios que se expresa con poder en todas sus obras.

  1. El Reino de Dios es en primer lugar una afirmación del poder divino en acción. Dios comienza su gobierno espiritual en la tierra en los corazones y entre su pueblo (Jn 14:23 “Respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi Palabra guardara y mi Padre le amara, y vendremos a él, y haremos morada con él).
  2. Debido a que Dios se impone con poder, el mundo entra en crisis. La manifestación del poder de Dios llena de alarma el imperio del diablo. (Mt. 4.3 “Y vino a él el tentador, y le dijo: Escrito esta: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”; Mr. 1:24 “diciendo: Ah, ¿que tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Se quien eres, el Santo de Dios”). La condición necesaria y fundamental para entrar al reino de Dios es: “Arrepentirse y creed en el evangelio” Mr. 1.15.
  3. Ese irrumpir en el mundo con poder divino implica: a) el poder espiritual de Dios sobre el gobierno y dominio de Satanás. La llegada del reino de Dios es el comienzo de la destrucción del gobierno de Satanás y de la liberación de la humanidad de lo demoniaco (Mr. 1:39 “Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios”). b) el poder para hacer milagros y sanar a los enfermos (Mt. 4:23 “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”) c) la predicación del evangelio, convenciendo en cuanto a pecado, justicia y juicio. (“Y cuando el venga, convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí, de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” Jn. 16:8-11. d) la salvación y la santificación de los que se arrepienten y creen el evangelio. Jn. 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. e) el bautismo en el Espíritu Santo para recibir poder para testificar de Cristo. (Hch. 1:8 de manera que los perdidos lo acepten como su Salvador y aprendan a obedecer todo lo que El mando).
  4. Una evidencia fundamental de que se experimenta el reino de Dios es una vida de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Ro. 14:17 “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.
  5. Ese reino tiene un aspecto presente y otro futuro. Es una realidad presente en el mundo actual (Col. 1:13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. Pero, por otro lado, la obra y la influencia de Satanás y los malvados continuaran hasta el fin del mundo. (Ap. 20:10 “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”). La manifestación futura de la gloria, el poder y el reino de Dios ocurrirá cuando vuelva Jesucristo para juzgar al mundo. (Lc. 21:27 “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria”).

Entonces, ¿qué hacemos?

Buscar sin cesar el reino de Dios en todas sus manifestaciones, con hambre y sed de la presencia y el poder de Dios en nuestras vidas y en la iglesia.
En Mt. 11:12 Cristo da más información sobre la naturaleza de las personas del reino. Allí indica que solo arrebatan el reino de los cielos las personas esforzadas que se comprometen a romper con las practicas pecaminosas de la raza humana y que se vuelven a Cristo, a su Palabra y a sus rectos caminos.
El reino de Dios nos anima a estar conectados con el Padre, Hijo y Espíritu Santo; en constante oración, reflexionando en su Palabra y con hambre espiritual por más y más del Señor, para ser sus instrumentos de alcanzar a otros; y así sea el Señor exaltado por los siglos de los siglos amen.

La primera pregunta para ti es ¿ya te arrepentiste y crees en Jesucristo como tu Salvador? Y la segunda es, ¿estamos buscando el reino de Dios con todas sus manifestaciones y en conexión con el Padre, Hijo y Espíritu Santo?

Si necesitas ayuda en oración, déjanos saber. Queremos orar juntos por eso. ¡Dios te bendiga!

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