Mc. 12:41-44
Jesús les enseño a sus discípulos y a nosotros orar a través del Padre Nuestro, y en una de sus partes menciona “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mc. 6:11).
Es un ruego que reconoce que el Padre tiene la capacidad de dar el pan nuestro de cada día de diversas maneras: Con el trabajo o empresa que nos da, con la bondad de personas cuando estamos en necesidad; Él es quien provee. Y porque Dios da; nosotros como sus discípulos aprendemos a Dar también para El y para otros, con un corazón agradecido. La Palabra nos enseña: “de todas las ofrendas recibidas, asegúrense de dar lo mejor al Señor” Núm. 18:29.
“Hay quienes se la pasan codiciando todo el tiempo, pero a los justos les encanta dar” Prov. 21:26.
La ofrenda de la viuda.
El pasaje inicia con Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, mirando como el pueblo echaba dinero en el arca. Y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre y echo dos blancas o sea un cuadrante (Mc. 12:41-42).
Entonces llamando a sus discípulos, les dijo “De cierto os digo que esta viuda pobre echo más que todos los que han echado en el arca, porque todos han echado los que le sobra; pero esta, de su pobreza echo todo lo que tenía, todo su sustento” (Mc. 12:43)
¿Como estamos dando al Señor?
Jesús nos ve cuando damos y Él se da cuenta cuanto damos. Mientras Jesús observa, Él está más interesado en cómo damos que cuanto damos.
Aquí el principio de Jesús nos muestra que delante de Dios, el espíritu de dar determina el valor de la ofrenda más que la cantidad. Dios no quiere que a regañadientes se le de dinero, o que por la culpa se le de dinero. Dios ama al dador alegre “Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” 2ª Cor. 9:7.
También Jesús nos muestra que Dios no necesita nuestro dinero. Si Dios necesitara nuestro dinero, entonces la cantidad que diéramos sería más importante que nuestro corazón para dar. Pero es nuestro privilegio el poder dar para Él, y necesitamos dar porque es bueno para nosotros, no porque sea bueno para Dios.
Lo que Jesús quería enseñarles a sus discípulos era el criterio con que Dios valora las ofrendas de sus hijos y según ese criterio, no era la cantidad de donativo lo más importante sino el corazón (actitud) del dador.
Aprendemos a Dar como nuestro Padre.
¿Estamos dando con gratitud y sacrificio como la viuda pobre?
Oremos