Santificados para el Señor

Pastor Julio Bolivar
Pastor Julio Bolivar

2ª Ti. 2:15-21

El Apóstol Pablo anima a Timoteo a ser un obrero aprobado. A esforzarse para poder presentarse delante de Dios y recibir su aprobación. A que predique la palabra de verdad y evitar conversaciones inútiles y necias, que solo llevan a una conducta cada vez más mundana (2ª Ti. 2:15-16).

Dios siempre está ahí para darnos fuerzas; El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas… los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas (Isaías 40:29-31)

Dios hace el recurso de su fuerza disponible para nosotros (Efesios 6:10-11). Sin embargo, no llegará mientras nos sentamos pasivamente y suponemos que Dios simplemente lo verterá sobre nosotros. Él nos trae su fuerza mientras lo buscamos y dependemos de Él en vez de en nuestras propias fuerzas.

La verdad de Dios se mantiene firme como una piedra de cimiento con la siguiente inscripción: “el Señor conoce a los que son suyos” y “todos los que pertenecen al Señor deben apartarse de la maldad”.

A pesar de que hombres como Himeneo y Fileto (2ª Ti. 2:17-18) lanzaron peligrosos ataques contra la iglesia y su mensaje se propagó como la gangrena, e incluso si la fe de algunos fue trastornada, el fundamento de Dios está firme (2ª Ti. 2:19).

Dios tiene un plan, Dios tiene un propósito, Dios tiene una estrategia, y no va a fracasar. No importa qué tantos caigan, cuántos rechacen la verdad, cuántos tomen su propio camino tras profanas y vanas palabrerías – el fundamento de Dios está firme.

Algunos utensilios son de oro y plata; y otros son de madera y barro.

Pablo se refiere a utensilios que son de oro y plata que se usan en ocasiones especiales (usos honrosos); y otros son de madera y barro que son para el uso diario (usos viles).

Si alguno se limpia de estas cosas viles, si nos mantenemos puros, seremos un utensilio especial para uso honorable. Otra versión dice, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra (2ª Ti. 2:21 RV60).

Recordemos que la santidad quiere decir que la persona o la cosa ha sido separada para Dios. Esa es la idea de la palabra santificar, esto es separar una cosa para el uso divino. Usted y yo, hemos sido separados para servir al Señor limpios de toda maldad.

Hay un aspecto principal de la limpieza que nos llega cuando confiamos en Jesús y en lo que hizo por nosotros. La obra de la limpieza es realmente la obra de Dios en nosotros y no nuestra obra. Este es el sentido de 1 Juan 1:9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Pero hay otro aspecto de la limpieza que Dios quiere que hagamos con la participación de nuestra propia voluntad y esfuerzo. No es que nuestro trabajo sea aparte del de Dios, sino que es un trabajo que espera nuestra voluntad y esfuerzo: Si alguno se limpia. Este aspecto de la limpieza está en su mayoría conectado con la utilidad para el servicio y cercanía a Dios.

Busquemos estar más disponibles para el Señor porque nos hemos limpiado para estar listos a ser usados como un utensilio valioso para toda buena obra de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos

Compartir