Firmes en la Fe

Pastor José Calame
Pastor José Calame

He.10.19-25.

Introducción

Vivir firme y fielmente nuestra fe, es vital hoy

Escenario. En el mensaje introductorio de esta serie, decíamos que la vida cristiana es de fe de principio a fin, He.11.6. Es el producto de creer el mensaje que impacta y transforma las vidas (pasado, presente y futuro) ya que su principal y más importante mensajero demostró con evidencia, ser lo que dijo: el Hijo de Dios, Ro.1.17; Lc.10.22.

Hemos ya explicado que los receptores originales del libro, eran hebreros que habían abrazado la fe en Jesucristo como Salvador. En aquellos primeros años de expansión del evangelio, se levantaron falsos maestros cuyo objetivo era confundir y extraviar a los incipientes creyentes en la “nueva fe”, alegando que no era suficiente creer en Jesucristo, sino que se debía cumplir con una serie de prácticas de la liturgia del AT, para satisfacer las demandas del Dios tres veces Santo. A esto podemos agregar las terribles persecuciones que vivieron, por lo que algunos pensaban volverse y, de hecho, se volvieron al judaísmo.

Tal vez algunos de nosotros no estamos conscientes que hoy, muchísimos cristianos están viviendo situaciones de peligro, mal trato y discriminación debido a su fe, en muchas partes del mundo; enfrentamos nuevos peligros, los que se relacionan con ideologías que se han engendrado en la sociedad post cristiano y han llegado hasta introducirse a la iglesia del Señor. De hecho, afirmaría que vivimos en una sociedad anticristiana y lamentablemente, algunos han apostatado de la fe, 1Ti.4.1.

Es de suma importancia afirmar en este momento lo que Jesús dijo: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” Mt,16.18. ¿Sobre qué Roca edificaría la iglesia? ¿Sobre Pedro? No. Sobre la verdad declarada por el apóstol unos versos antes…“Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” Mt.16.15.

Hoy entendemos, que la Ley, era el anticipo, el ayo, la nodriza que nos conduciría a algo mejor… Jesús, Ga.3.24; He.10.1-2. Ya que los sacrificios de animales, que se celebraban continuamente, era la muestra que se necesitaba una limpieza continua de conciencia del pecado, entonces ¿Por qué debía cumplirse con los sacrificios continuos? Porque así el Señor lo había dispuesto para que el hombre tuviera acceso a Su presencia y tener una relación armónica, hasta que Cristo apareciera en escena y se convirtiera en el sacrificio perfecto para satisfacer la demanda de Dios, una vez y para siempre, Ro.3.21-26; He.10.3-7,10. Tan poderosamente efectivo fue el sacrificio de la cruz, que el Espíritu Santo afirma las bondades del Nuevo Pacto, He.10.15-18.

Un nuevo camino. Diferente al camino marcado por la Ley, Jesús, por medio de Su sacrificio vicario, abrió un nuevo camino para acercarnos al Padre, He,10.19-22; Jn.14.6. Ahora, tenemos acceso directo a la Presencia de Dios, cada uno se puede acerca directamente a Él y ser los adoradores en espíritu y verdad que busca, Jn.4.23. Lo hacemos con un corazón sincero y con plena confianza; por tanto, es de suma importancia la integridad de corazón, porque sólo ellos, pueden entrar a Su presencia, Sal.15.

Si en el antiguo pacto, sólo el Sumo Sacerdote, podía acceder al Lugar Santísimo (Símbolo de la Presencia del Dios) una vez al año, ahora, todos por fe, tenemos acceso a estar en Su presencia, todas las veces que queramos. Por tal motivo, debemos mantenernos firmes sin titubear nuestra esperanza, porque podemos confiar en que Él cumplirá Su promesa, He.10.23. Ya no hay ningún pecado en nuestras vidas, que nos impida acercarnos a Dios, porque Jesucristo nos ha limpiado con Su sangre.

Por lo anterior, debemos motivarnos a accionar nuestra fe, ponerle patitas a lo que creemos, y realizar actos de amor y buenas acciones; no dejar de congregarnos, sino más bien animarnos unos a otros, sobre todo ahora que el día de Su regreso se acerca, He.10.25.

Tocando a otros con el amor de Dios. De hecho, la mayor muestra de amor al prójimo es compartir este mensaje para que ellos también puedan acceder a ser recibidos y abrazados por el Padre. Esta es la mayor necesidad del ser humano y ésta es nuestra misión como iglesia del Señor.

En algún momento de nuestra historia personal, alguien se acercó a nosotros y nos dijo que Dios nos ama y tiene un plan para nuestras vidas. Esta afirmación cobra mayor importancia en los días presentes, mismos que la Biblia afirma son los últimos, antes de Su segunda venida.

Por otro lado, ante la poderosa verdad que estamos descubriendo en este libro, debemos reenfocar no sólo la razón de ser adoradores, sino también la razón de ser iglesia: estamos para servir y obedecer Su palabra, no lo contrario. Lamentablemente, el mensaje y enfoque del ministerio de la iglesia ha sido trastocado; pensamos que el Señor está a mi disposición para cumplir mis deseos, sueños, anhelos, expectativas y aspiraciones. Tomamos el texto bíblico y lo torcemos para hacer declaraciones que el mismo no afirma, ni enseña, todo con el propósito de alcanzar realización y deseos personales ¡Despertemos, somos nosotros los que le hacemos los mandados a Dios!

Como parte de ese nuevo camino que Jesús enseñó y vivió, dijo que tendríamos aflicciones en el mundo, pero que confiáramos porque Él había vencido, Jn.16.33; Mt.6.33. Adicionalmente, desafío a todo aquel que quería caminar sus pasos, que debía negarse a sí mismo, tomar Su cruz y seguirle, Mt.16.24; no exigió nada, que Él mismo, no vivió, He.5.7-10.

Ante esta luz, que nos está siendo revelada a través de la Palabra, si persistimos en pecar, no hay más sacrificio que cubra esos pecados y queda una terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consume a sus enemigos, He.10.27. El castigo para aquellos que pisoteen y menosprecien el sacrificio de Jesús será realmente espantoso. Es por eso, que debemos recordar y practicar lo que la Escritura nos dice en 1Jn.1.9.

Conclusión. ¿Viviremos para Dios en integridad? ¿Compartiremos su mensaje a otros? Oremos

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”

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