Jesús, la verdad que me hace libre

Pastor José Calame
Pastor José Calame

Jn.8.31-39; 43-45

Andar en la verdad es vital hoy

Introducción

Escenario. El mundo post cristiano, no cree en verdades absolutas, hay tantas verdades como seres humanos hay sobre la tierra. Aunque es importante afirmar también que, aunque este fenómeno ideológico se observa principalmente en Europa Occidental, las realidades en África y Asia, son diferentes; ya que la iglesia de Cristo, está experimentando crecimiento.

La verdad siempre ha sido un tema reflexión, aún hoy, a pesar de todo el adelanto tecnológico que nos invade como un tsunami, hay una búsqueda por encontrarla para definir un norte.

Cuando abordamos temas como: la existencia de Dios, el pecado, la eternidad, la muerte, el cielo, el infierno y otros, son totalmente desestimados por esta nueva mentalidad; porque son calificados como simplezas culturales, pensamientos positivos, fábulas de viejos, arcaicos y artimañas imperialistas, demeritando la relevancia de los mismos.

Durante el juzgamiento de Jesús, entre las palabras que cruzó con Pilatos, el romano pregunta ¿Qué es la verdad? Jn.18.38. De ahí que, por estas y otras razones, necesitamos volver nuestro corazón a buscar en la Palabra la revelación del Dios vivo, Mt.22.32.

La verdad que hace libre. Jesús confrontó no sólo a sus detractores, sino también a sus seguidores. Unos versos antes, hace una defensa de la verdad y confiable de Su testimonio, Jn.8.13-20 y habla una vez más acerca de Su partida de vuelta al Padre, Jn.8.21-30; en este último contexto, muchos creyeron en Él, Jn.8.30.

Justo a este grupo que creyó, les devela verdades eternas de mucha relevancia:

  • la importancia de permanecer, en Su palabra, prueba que realmente somos discípulos de Jesús, vs.31
  • conocer la verdad para ser libres, la verdad de Dios, se llama Jesús, vs.32; Jn.1.4-5; 17.
  • el pecado esclaviza, vs.34; Ro.8.2
  • lo infructuoso de la herencia religiosa, si no estamos dispuestos a movernos en la revelación de Dios, vs.37-39; Ro.9.6-7.
  • la realidad del diablo y su personalidad mentirosa y destructiva, vs.44;
  • la importancia de entender el lenguaje de Dios: honrar a Jesucristo y la fe; vs.42-43; Gl.3.7

Cada uno de estos elementos, son temas que se pueden desarrollar, profundizar y nutrirnos con el fin de tener raíces profundas de seguridad de quiénes somos y en quién hemos creído. El texto bíblico afirma que fuimos creados para alabanza de la gloria de Su gracia, Ef.1.3-6.

En lo particular, fui impresionado con dos de los elementos antes mencionados, el primero, la esclavitud, vs.32. Es obvio que Jesús habla de aquellos que hacen del pecado su práctica de vida; debemos partir del hecho que todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios, Ro.3.23 y en 1Jn.1.8-9, el último texto hace referencia que todos tenemos pecados, pero Él es fiel y justo, somos perdonados y limpiados de toda maldad, si los confesamos. Lamentablemente hay una variedad inmensa de situaciones de esclavitud físicas y espirituales.

Su advenimiento, justo es con el propósito que, por la fe, aceptemos quién es Él y Su sacrificio, siendo el Cordero de Dios, con el poder de Su sangre derramada, limpiarnos de todo pecado. Abre la puerta para que tengamos comunión con el Dios tres veces Santo, que nos hace participes de Su Gloria…no hay razón para vivir en esclavitud de ninguna índole: enfermedades físicas, ni emocionales, ni espirituales ¡Jesús nos ha hecho libres!

El segundo elemento, tiene que ver con el lenguaje de Dios, vs.43; cuando hacemos la reflexión acerca del asunto, descubrimos que amor y fe, son los dos elementos fundamentales de Su lenguaje; Lc.10.27 y He.11.6.

Muchas de nuestras luchas y resistencia a la voluntad del Señor, tiene ver con alguno de éstos. Amar a Dios, obedeciendo de forma prioritaria Su palabra, lo cual afecta directamente mis relaciones con otros y el desafío de la fe, porque Él es Dios de imposibles, son algunas de nuestras realidades cotidianas. Esto requiere que hagamos un alto y dispongamos el corazón con el fin de agradar a Aquel que nos salvó.

Hay un desafío del Señor para crecer en fe y en amor, hay un desafío para vivir en libertad, así como Él vivió con el fin de cumplir la voluntad de Aquel que lo envió.

Conclusión. ¿Viviremos en la libertad que Jesús nos ofrece? Oremos

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”

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