VAYAMOS EN SU NOMBRE

José Calame, Pastor

Mateo 10:1-15

Introducción

Debemos como individuos y como iglesia ir al mundo.

El Escenario. Jesús, luego de caminar y ministrar en Galilea, delega en sus doce discípulos el poder que el mismo tenía; esto es la autoridad de llevar adelante el ministerio a través de la sanidad de todo tipo de dolencias por medio del poder del Espíritu Santo (Mt.9:35-38). El texto contiene el alcance de la misión: sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel; la sustancia de su mensaje: el reino de los cielos se ha acercado; las obras que van a realizar: sanad enfermos, leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, dando de gracia, lo que de gracia han recibido, por lo cual no pueden exigir a cambio nada. Lo que han de llevar consigo y los procedimientos a emplear (Mt.10:3-14).

La misión de los doce es un preludio de la futura misión de la iglesia, que se extendería más allá de la casa de Israel., hasta que alcanza dimensiones universales o mundiales (Hch.1:8). Notemos por favor, que fueron enviados a…

Más adelante en ese mismo capítulo 10, a partir del vs 16, les anticipa que, por el trabajo a realizar, serían rechazados, perseguidos y entregados para ser juzgados. De hecho, debido al ejercicio del ministerio sobrenatural, les acusarían de estar relacionados con Beelzebú (Mt.10:25).

Lucas hace referencia a los setenta que envió luego de que regresaran los doce (Lc.10:1-12).

Notemos que tienen básicamente, la misma instrucción. Si comparamos ambos textos, el de Mateo y el de Lucas, con la instrucción de la Gran Comisión, nos daremos cuenta de que son las mismas. Marcos es mucho más específico y cercano a la instrucción y vivencia, primero de los doce y luego de los setenta (Mc.16:15-18). El asunto es ir… ¿dónde? Donde haya gente que no conoce ni ha experimentado el perdón de Dios. Todos tenemos de esas personas a nuestro alrededor entre conocidos, familiares, amigos o aún desconocidos.

La Autoridad Para Sanar. Ha sido dada a los discípulos de Jesús, en la medida en que estén dispuestos a ejercer los privilegios de ser los mensajeros-siervos y participantes en el reino de Dios. Este ministerio no debería ser separado de la declaración completa de la venida del reino. El Espíritu Santo se deleita en confirmar la presencia del reino glorificando el poder del Rey, realizando la obra de Cristo a través del ministerio de sanidad. Para poder cumplir con la Gran Comisión, debemos actuar con espíritu de siervo, como hizo el Jesús que presenta el Evangelio de Marcos. Por lo tanto, Jesucristo busca a aquellos que han de servir sin ser reconocidos y quienes, de manera abnegada y obediente, se esfuerzan por exaltar a Cristo y darlo a conocer a todos. Estos siervos definen su personalidad y ministerios a través de su devoción y obediencia a Jesús, de su disposición a servir con toda abnegación; el único ejercicio de poder o la motivación de esos siervos es extender el amor de Dios dedicando su vida a los perdidos.

Ahora tiene sentido lo que en su momento dijera Pablo, que el amor de Cristo lo constriñe, (2 Co.5:14).

Así como los doce, luego los setenta y ahora los discípulos de todos los tiempos, hemos recibido la instrucción de ir como: embajadores, siervos, ministros, discipuladores, etc. Nosotros también tenemos delante una tarea que no podemos postergar y es ir… Evidentemente, no lo podemos hacer en nuestras fuerzas y capacidades humanas, porque al final, el evangelio de poder de Dios para salvar. Necesitamos hacerlo en el poder del Espíritu Santo para ser testigos en nuestra área de influencia y al mismo tiempo ir más allá en el nombre de Jesucristo.

Conclusión.

¿Acudiremos al llamado del Señor?

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