Usando la armadura de Dios

 

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Efesios.6:10-20

José Calame, Pastor 

Introducción

Debemos usar la armadura de Dios hoy.

La realidad de la guerra espiritual. Si recordamos lo dicho por Jesús allá en Mt.16.13-20, cuando declara que las puertas del infierno no prevalecerían contra la iglesia y lo reafirma en Mc.16.15-18, agregando elementos puntuales del enfrentamiento contra las tinieblas y las evidencias del mismo, debemos concluir que la real guerra o batalla ocurre en el marco de comunicar y establecer el reino de Dios en medio de una sociedad dominada por el enemigo de nuestras almas. Es muy importante tener esto claro, ya que la iglesia de hoy día ha distorsionado el asunto, porque se piensa que todo lo que vaya en contra de planes personales, es producto del obstáculo de Satanás. Debemos tener muy presente que el diablo vino para hurtar, matar y destruir, pero Jesús vino para darnos vida abundante, Jn.10.10. La muerte es un proceso totalmente opuesto a la vida y Dios es un Dios de vida y no de muerte. La única razón de la muerte en Dios es la expiación de los pecados por Jesús y el morir nuestro, para vivir para Dios.

En el libro de los Hechos. Cap.19, Lucas capta lo sucedido en Éfeso, cuando llega el equipo misionero a esa ciudad. Todo empieza con la llenura con el Espíritu Santo de doce discípulos por los cuales Pablo oró, fueron más de dos años de ministerio: enseñanza de la Palabra y el respaldo del Señor por medio de milagros extraordinarios, Hch.19.1-12. Entre ellos, la paliza que el demonio dio a unos exorcistas que no entendía que la autoridad no viene por mencionar el nombre de Jesús, sino por la relación de dependencia en obediencia a un mandato, Hch.19.14-17.  La revolución fue tan profunda, que la gente empezó a convertirse, confesando los pecados y trayendo los libros de magia que tenía para ser quemados, Hch.19.18-19. Finalmente así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor, Hch.19.20. Esta ciudad de Éfeso, era cosmopolita, gente educada, empresarios, etc. Pero ciegos a la realidad y el mundo espiritual. La influencia del evangelio fue tan poderosa, que la gente se estaba volviendo del culto idolátrico de la diosa Diana, al Jesús que predicaba Pablo, lo cual estaba afectando los intereses económicos de aquellos que habían hecho dinero con la religión, todo lo anterior produjo un alboroto en la ciudad que podía tener consecuencias políticas, Hch.19.21-41.

Usa la armadura. Toda la batalla espiritual que se libra hoy día alcanza la victoria sólo si se apropia de lo que la cruz y la sangre de Cristo han provisto, Col.2.15.

Pablo nos amonesta a que tomemos toda la armadura de Dios, a fin de estar firmes contra las fuerzas del infierno. No caben dudas que nuestra lucha no es contra fuerzas físicas, sino contra poderes invisibles, los cuales han definido claramente niveles de autoridad dentro de una esfera real de actividad. Tomar toda la armadura de Dios y usarla, para que mantengamos una “posición de combate” contra este ataque del enemigo. La misma no constituye tan solo una protección pasiva contra el enemigo, ella debe ser usada como arma ofensiva contra él. La última recomendación de Pablo: debemos orar “en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu”, Ef 6:18. Así la oración no es tanto un arma sino, parte de la armadura, como el medio por el cual entramos en la batalla misma y realizamos el propósito para el cual nos hemos armado. Tomar la armadura de Dios es prepararnos para la batalla y salir a conquistar en Su nombre, por Su sangre y resurrección. La batalla inicia, continúa y acaba en oración, para que sea hecho Su voluntad en los cielos y en la tierra y al compartir el mensaje de salvación. Siendo la misma palabra de Dios, nuestra arma principal para defendernos y  atacar.

Conclusión. ¿Usaremos la armadura de Dios?

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