SE NECESITA DE UN MENSAJERO

 

Pastor José Calame

Romanos 10:1-13

Introducción

Es importante entender que soy mensajero de la Gracia de Dios.

El Escenario. El evangelio tiene aplicación universal y demanda ser divulgado en todo el universo. Este fue el argumento de Pablo para predicar a judíos y no judíos, porque todos necesitan del perdón que ofrece Dios por medio de la persona de Jesucristo. “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, (Ro.3:23); nunca nadie alcanzará por sí mismo las normas divinas de absoluta perfección moral para merecer la gloria de Dios; por lo tanto, si va haber salvación, la vía, la dirección, el camino es Jesús (Ro.3:24; Jn.14:6)

Luego entonces, la justicia que es por la fe, no demanda mérito o esfuerzo humano alguno, ya que Cristo ha hecho todo lo necesario para nuestra salvación. Esta poderosa verdad divina debe ser divulgada, ya que muchos aún están tratando de agradar o acercarse a Dios por sus propios medios. En esta coyuntura, surge la necesidad de un mensajero, un vocero, uno o una que vaya para compartir con otros y puedan tener la misma oportunidad que muchos hemos tenido. Lo nuestro es sembrar la palabra, el Espíritu Santo, convence de pecado, juicio y justicia (Jn.16:8).

Creer y Confesar son Esenciales. Al contrastar la justificación que brinda la Ley de Moisés, que se basa en que si “hago tales cosas” viviré, comparada con la justicia en Cristo, que se base en creer en lo que hizo en la cruz, alcanzaré salvación. Es evidente la superioridad de la Gracia sobre la Ley. Haciendo remembranza de un texto en Dt.30:14, aclara que la Palabra está cerca de la boca y en el corazón; seguidamente afirma que esa es la palabra de fe que predica: “…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”, (Ro.10:9).  El vocablo griego de creer, es “pistisconfiar en, estar plenamente convencido de, depender de. Implica sometimiento a la voluntad de Dios y una confesión positiva del señorío de Jesús. Permítame aclarar, que el siguiente texto en Romanos 10:10, es igualmente revelador: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. La palabra confesar (homologeo, gr.) tiene la connotación de “una responsable declaración pública, por la cual se establece una relación legal mediante un contrato” donde con mis labios, acepto mi condición de pecador y mi necesidad de salvación y Dios por medio del sacrificio de Jesús, nos da todos los beneficios que el sacrificio obtuvo. La confesión oral declara, confirma y sella la creencia del corazón.

Se Necesita de un Mensajero. Pablo pregunta, ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? Esto no significa que debemos entrar en el ministerio público para “predicar” el evangelio. La palabra griega significa, uno que anuncia, proclama o publica. En otras palabras, a cada creyente se le asigna un “púlpito personal” en casa, la comunidad, la oficina, escuelas, colegios, universidades, desde donde mostrar y contar a otros acerca de las nuevas del evangelio.

En Hechos 1:14, Pablo declara “soy deudor” y así alude acertadamente a su sentido de obligación y urgencia en relación a la necesidad de compartir el evangelio. ¿Por qué? Pablo responde en la carta a los Efesios 2: El hombre está muerto y necesita vida, vs.1; el hombre va por un camino de destrucción y necesita liberación vs.12; el hombre vive sin esperanza y está en necesidad de Dios, vs.13; está separado de Dios y necesita de Cristo, vs.14.

Por lo anteriormente expuesto, Jesús constituye la evidencia de la necesidad del hombre: éste se halla perdido y necesita ser encontrado (Lc.19:10).  La respuesta está aquí, alguien necesita ser enviado a predicar, de modo que la gente pueda oír y creer, ya que no hay otro camino.

Conclusión.

¿Seremos los mensajeros que el mundo necesita?

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