Sanidad del Corazón


Por: Vielka Sempris

En una oportunidad se me acerco una persona y me dijo las siguientes palabras  “Necesito un discipulado de sanidad interior. “  En el momento me quede pensativa ¿Qué significa  un discipulado de sanidad interior? ¿Cuál es la diferencia  entre lo que normalmente conocemos como discipulado?  Como ella necesitaba una respuesta de mi parte rápidamente le dije que estaría dispuesta  a conversar con ella y entrar en un proceso  de estar juntas una vez a la semana.

El corazón se desvía y se endurece,  se enferma espiritualmente y necesita  atención.  El libro de hebreos hace una descripción interesante.

Hebreos 3 (NVI)

12 Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. 13 Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado. 14 Hemos llegado a tener parte con Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza que tuvimos al principio. 15 Como se acaba de decir:

«Si ustedes oyen hoy su voz,
    no endurezcan el corazón
como sucedió en la rebelión».

Actitudes y acciones que no están de acuerdo con la voluntad de Dios y que por más que las queremos enmascarar son “Pecados”, que por un motivo u otro no hemos reconocido y puesto delante de aquel que vino precisamente a perdonar TODOS nuestros pecados, Jesús como lo indica el Profeta Isaías en el capítulo 53: 5

Él fue traspasado por nuestras rebeliones,
    y molido por nuestras iniquidades;
sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz,
    y gracias a sus heridas fuimos sanados.

Durante varias semanas en contacto con esta persona, examinando  la biblia, ella fue confrontada precisamente con esta realidad, que la llevo a ir confesando cada uno de sus pecados, que incluían malos tratos hacia personas cercanas de su entorno familiar, groserías, una vida descuidada moralmente.  Había tenido un encuentro personal con Jesucristo, pero nunca le había pedido perdón por esto y otras cosas, tampoco se lo había contado a nadie. Su corazón estaba a punto de explotar.

La sanidad del corazón es necesaria, para una vida de crecimiento espiritual, pero de igual manera, para establecer relaciones  sanas, en primer lugar con Dios, porque puedes apropiarte de todo lo que Él te ha dado  y con los otros.

Un buen ejercicio es continuamente examinar nuestro corazón, sus intenciones, motivaciones y si nos damos cuenta de que no está en concordancia con la vida nueva y el carácter de Jesucristo tomar acción inmediata.

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