Pensamiento del Capellán

 

Pensamiento del Capellán

No cabe duda de que nuestro pasado puede muchas veces afectarnos de tal manera que nos impide no sólo disfrutar del presente sino también obstaculizar los planes que nuestro Salvador tiene para nuestro mañana. En nuestro caso, como en el de Pedro, se trata de dejar atrás lo que solíamos disfrutar como bueno para abrazar lo que Dios nos presenta como mejor… ¿por qué conformarnos con menos en esta vida tan corta? Al contrastar lo que hubiese sido la vida de este humilde pescador convertido en apóstol, concluimos que vale la pena hacerle caso a Dios. Tomémonos un tiempo este fin de semana para permitirle al Señor afirmar Sus planes en nuestra vida. Que disfruten de un buen fin de semana con la bendición del Altísimo.

Raúl Irigoyen

NO SEAMOS ATADOS POR EL PASADO

Tras Su resurrección, Jesús se mostró a los apóstoles en varias ocasiones. Una vez, ellos estaban pescando y Jesús les salió al encuentro en las orillas del Mar de Galilea. Pedro estuvo allí, de vuelta en su oficio, pero atolondrado por emociones internas.

La angustia de su reciente negación, tres veces, exactamente como Jesús lo había predicho, mezclada con el asombro y perplejidad ante la tumba vacía y finalmente el sorprendente alivio y gozo de ver al Señor resucitado.

Pedro estuvo en una montaña rusa emocional por días, pero el asunto de su negación permanecía sin solucionar.

El encuentro del Señor con Pedro en el Mar de Galilea fue para restaurarlo plenamente. Tres veces, Jesús le pregunta a su amado discípulo, “¿Me amas?”

Pero esto es más que una restauración cuantitativa. El Señor está penetrando el corazón del apóstol en esta sorprendente conversación, porque sabe realmente cuánto le ama Pedro y quiere que Pedro sepa que confía en él completamente, aún después de su terrible fracaso. Así que Jesús le da a Pedro su comisión de por vida: “¡Alimenta a mis corderos!”; “Alimenta a mis ovejas”.

Jesús sabía que podía confiarle a Pedro con esta responsabilidad y así se lo dijo. Pedro fue restaurado.

Sin embargo, Pedro todavía titubea, aún mientras recibe su restauración, cuando inquiere acerca de su compañero apóstol, Juan.

La respuesta de Jesús, “¿qué a ti? ¡Sígueme tú!”, resuelve el asunto. El Señor está diciendo: “Detén la competencia, Pedro. Esos días se acabaron y sin embargo te sigues comparando. Tengo un trabajo para ti. Tengo una vida para ti. ¡Vívela!”

Al enemigo le encantaría desenterrar nuestro pasado, tirárnoslo al rostro y dejarnos comparándonos con los demás por el resto de nuestra vida.

Pero el Señor tiene una vida para nosotros y quiere que la vivamos. Nuestra vida, no la de otro. Él nos ama y confía en que seamos quienes nos ha creado para ser.

¡No permitamos que nuestros fracasos pasados o nuestros celos presentes nos impidan vivir la vida que hemos sido llamados a vivir para Él!

George Whitten

Fuente: AllWorship.com

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