NUESTRA FE, NOS DA LA VICTORIA. (1Juan 5:1-5).

6 de noviembre, 2016.

Introducción

Es importante desarrollar una fe genuina hoy.

La Realidad:. Creo que todos estamos conscientes que vivimos en un mundo cada vez más complicado. Los absolutos desaparecen y los relativismos van en aumento, hasta tocar las puertas, no sólo de lo ético y moral, sino aún de la espiritualidad.

Ya sabemos que este mundo caído, llama a lo bueno, malo y a lo malo bueno. El amor de muchos se ha enfriado y la desobediencia, los secuestros y homicidios van en aumento; como característica indudable de los últimos días. Amén de todas las mentiras de índole espiritual a las cuales está expuesto todo el mundo. Medias verdades son mentiras, y hoy tal vez sea el mayor de los peligros a que nos enfrentamos aquellos que buscamos al Dios verdadero.

Ante esta escalofriante realidad, ¿cómo mantener nuestra fe y cómo vivir victoriosamente? La Palabra de Dios, nos da respuestas para que podamos vivir agradando a Dios y siendo testimonio de gracia y lumbreras para un mundo en oscuridad.

Cristianismo Genuino: Tres pruebas demuestran lo genuino del cristianismo: la prueba de la fe (1Jn.4:2-4); la prueba de la obediencia (1Jn.2:3-5) y la prueba del amor (1Jn.4:20).  Aquel que profesa ser cristiano, pero que no pasa la prueba de la fe (1Jn.2:22-23); la prueba de la obediencia (1Jn.1:6-7) y la prueba del amor (1Jn.4:20-21), pues no es cristiano.  El apóstol Juan resume las tres pruebas en 1Juan 5:1-5, donde indica que la profesión de fe cristiana es falsa, a menos que se caracterice por una creencia verdadera, la obediencia y el amor fraternal; entendemos que la misma prueba aplica a nuestros días.   Entonces, cuando hablamos de fe y de nuestra fe, debemos estar todos claros que nuestra fe tiene un basamento en lo que Dios ha dicho en Su Santa y Poderosa Palabra; por lo tanto, nuestra fe, se evidencia, sale a luz, no puede ser ocultada.

La Fe Que Lleva a Victoria:  Nuestra fe nos trae victoria sobre el mundo y nos provee de un arma espiritual, con la que podemos combatir, tanto las tentaciones como las persecuciones de una sociedad sin Dios. De hecho, Pablo habla o más bien escribe sobre el escudo de la fe, como parte imprescindible del armamento que todo hijo/a de Dios debe usar (Ef.6:16).

Los primeros apóstoles, al igual que los primeros cristianos, estaban conscientes de la realidad del conflicto espiritual que enfrentaban cotidianamente. Este conflicto tiene algunas características particulares:

  1. Su fuente, puede ser de nuestro propio interior (Ro.7:23)
  2. Se necesitan armas espirituales para enfrentarla (2Co.10:4)
  3. Los enemigos externos finales, son invisibles (Ef.6:12)
  4. Es un conflicto de fe (1Ti.6:12)
  5. Requiere completa consagración (2Ti.2:4)

Jehová es Nuestro Protector. A través del texto bíblico, principalmente el Antiguo Testamento, vemos en la persona de Dios, un Dios que protege y defiende a su pueblo y se presenta bajo tipos y formas diferentes:

  1. El Dios de las batallas (Ex.14:14; 15:3)
  2. El Dios que es defensa de Su pueblo (Sal.5:11, Is.31:5)
  3. El Dios que es fortaleza para Su pueblo (Sal.18:2; Zac.9:12, 12:8)
  4. El Dios que es escondedero para Su pueblo (Sal.17:8; 64:2)
  5. El Dios que es un escudo para Su pueblo (Dt.33:29)

Dios ha garantizado Su presencia, compañía y auxilio en medio de las circunstancias difíciles que atraviesa Su pueblo.

Conclusión.

¿Desarrollaremos una fe genuina?

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