Mensaje Dominical


2 de octubre, 2016
José Calame, Pastor


LA PREDICACIÓN DE JESÚS… EL EVANGELIO DEL REINO. Marcos 1:14-15

Introducción Es importante escuchar el evangelio y responder a él, hoy.

 El Escenario. Marcos es el primero de los cuatro evangelios que nos narra elementos de la vida y ministerio de Jesús. Sabemos por el libro de los Hechos, que estuvo con Pablo y Bernabé en parte de unos de los viajes misioneros; por otro lado, era familiar de Bernabé.

La expresión “evangelio” significa literalmente “buenas nuevas” o “buenas noticias” y se refiere a Jesús mismo como el mensajero y al mismo tiempo, Él es el contenido del mensaje o las buenas noticias; en otras palabras, el evangelio se refiere al gobierno de Dios evidenciado en la persona y proclamación de Jesús (Mc.1:1).

En los versos que utilizaremos como referencia, se habla que Jesús inicia su ministerio en Galilea, esto ocurre luego que Juan el Bautista fuera encarcelado, aproximadamente un año después del bautismo y la tentación de Jesús, allá en el desierto de Judea.

Tres elementos incluyen el “evangelio del reino” que predicó Jesús:

  1. El tiempo de Dios. “El tiempo se ha cumplido”.
  2. La cercanía de Dios. “El reino de Dios se ha acercado”.
  3. El arrepentimiento y la fe del hombre. “Arrepentíos y creed en el evangelio”.

 El Tiempo de Dios. Sabemos que Dios es un Dios de propósitos, lo hemos enseñado porque el texto bíblico así lo afirma (Sal.138:8). En su agenda de eternidad hasta la eternidad, tiene un proyecto de vida y no de muerte para todo aquel que se acerca con fe. En esa cronología de acontecimientos que llamamos historia, si prestamos atención, veremos Su mano interviniendo en los acontecimientos mundiales y en los individuales. Debemos hacer un alto aquí, debemos estar claros que muchas de las situaciones que vivimos de manera colectiva e individual son consecuencias de nuestras propias decisiones, por no guardar las ordenanzas divinas.

Debemos decir literalmente que estamos viviendo los últimos tiempos del mundo (natural y espiritual) como lo conocemos en la actualidad. Dios mismo anunció que para el final de los tiempos: enviaría al mensajero que iría delante del Ungido, (que se haría hombre) para preparar el camino (Is.40:3; Mal.3:1).  Era un periodo de sensibilización, de estar conscientes, listos, expectantes del siguiente paso del Señor. Junto con lo anterior, podemos agregar que la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés y la proclamación mundial del evangelio, son características de esos tiempos.

 La Cercanía de Dios. Recordemos que por 400 años, desde la proclamación del último de los profetas hasta el nacimiento de Mesías, la mayoría del pueblo de Dios que regresó del exilio descuidó cultivar su relación con el Señor. Para algunos, el problema se reducía en mantener las formalidades religiosas sin convicción interior: para otros, la cuestión fue dejarse influenciar por el medio que los rodeaba por la Palabra de Dios. Poniendo fin a esta realidad, Él se hace presente y habita en medio de Su pueblo, (Jn.1:14; Mt.1:23). Luego de Su resurrección y antes de Su ascensión, Jesús ordena a los suyos ir por todo el mundo, predicar las buenas noticias de salvación, haciendo discípulos y estaría con nosotros todos los días hasta el fin.

El Arrepentimiento y la Fe. Esta es una dupleta necesaria el resto de la vida cristiana. Jesús envió al otro Consolador para que nos acompañara, nos revelara y nos llevara a toda verdad (Jn.16:13). Como parte del precioso ministerio del Espíritu Santo, nos convicta cuando hemos pecado contra Dios; sin Su intervención, no pudiéramos ser movidos al arrepentimiento, en otras palabras, no pudiéramos volvernos a Dios. Esa es la razón que cuando Dios nos habla debemos sin argumentar, humillarnos delante de Él. Finalmente, sin fe, es imposible agradar a Dios. (He.11:6)

 Conclusión.

¿Responderemos al evangelio hoy?

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