LOS DOS GALLOS

 

La fábula de hoy ilustra un principio que la Biblia afirma una y otra vez: que Dios resiste a los soberbios.  Y la soberbia se suele mostrar en dos vertientes muy distintas—y casi opuestas: en la victoria y en la derrota.  Cuando triunfamos, la soberbia se evidencia en la manera como tratamos a los que no han alcanzado nuestro “nivel”, le miramos hacia abajo.  Cuando perdemos, la soberbia se deja ver por la manera en que descargamos nuestra insatisfacción por la falta del logro: culpando a los demás, dando a entender que solo dejamos de ganar porque otros nos fallaron.  En ambas circunstancias, el YO ocupa un lugar demasiado alto en nuestras vidas, un sitio solo reservado para Dios… vean lo que le pasó al gallo de la parábola por eso y aprendamos de él.  Que el Señor les bendiga
 
«El Capellán»
 
LOS DOS GALLOS
 
En un gallinero vivían dos gallos que nunca tuvieron un conflicto, compartían el lugar en paz y en armonía.  Un cierto día el granjero, trajo al corral una gallina hermosa y altanera, de la cual se enamoraron los gallos a primera vista.  Así que pasaron de ser amigos, a ser rivales, a competir por el amor de la bella gallinita.
Decidieron enfrentarse en combate, y el vencedor se haría acreedor del amor de la dama.  Pelearon largo rato, hasta que el más fuerte, se fue del brazo de la gallina y el otro se retiró a los fondos del corral a llorar su pena.
 
El vencedor, se subió al tejado para hacer alarde de su triunfo y comenzó a gritar para que los vecinos se enteraran de ello.  Con tan mala suerte que un buitre lo escuchó, y sin dudarlo se abalanzo sobre él, terminando con su vida y su soberbia.
 
Es preciso ser modesto cuando se gana una acción.
 
Fábula de La Fontaine
 Fuente: www.guiainfantil.com

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