LÍDERES CONSAGRADOS GUÍAN A LA VICTORIA

 

José Calame, Pastor

1Samuel 7:2-17
Introducción
Dios desea que seamos fieles a Él.
Escenario Histórico. Luego de la revelación de la palabra profética que Dios da a Samuel, (1S.3:13-18); Israel se enfrenta a sus perennes enemigos, los filisteos (1S.4:1-11). Producto de una mentalidad religiosa que se mantiene a través de los tiempos, al pensar que tener el “símbolo de la presencia de Dios” en nuestros medios, es garantía que las cosas saldrán bien: desvinculando Su presencia, de la reverencia propia que debe ser guardada. Israel apostó a que Dios pelearía por ellos en contra de sus enemigos, a pesar de su conducta descuidada ante la santidad de Jehová. El resultado, lo conocemos, perdieron la batalla y perdieron aquello que representaba la presencia de Dios en medio de la nación: El Arca del Pacto (1S.4:1-11). Como si fuera poca ya la tragedia, los sacerdotes Ofni y Finees, hijos de Elí, mueren en el fragor de la batalla. El viejo sacerdote, al enterarse de la noticia de la pérdida del Arca, también muere desnucado y su nuera, muere al dar a luz a su hijo Icabod, (1S.4:12-22). Es impresionante la cadena de eventos que se suscitan producto de no hacer lo que se debe hacer, en el momento que debe hacerse. De esa manera se cumple la palabra profética dada a Samuel (1S.3:1-12). La localidad donde perdieron lo más preciado de Israel fue Eben-ezer (1S.5:1).
Las Escrituras no hacen mención de cuanto tiempo estuvo el Arca de Dios en territorio filisteo, lo cierto es que, luego de un tiempo y Dios mismo tomando venganza de sus enemigos, se dieron una serie de enfermedades y muertes en medio de la nación filistea, (1S.5:1-12). Finalmente, el Arca del Pacto es devuelta a la tierra de Israel, luego de realizar en el entender filisteo, algunas prácticas para apaciguar la ira de Jehová (1S.6:1-12).
Samuel Juzga A Israel. Una vez, el Arca estuvo en tierra hebrea, llega primero a Bet-semes, la gente se contentó que estuviera de vuelta su tesoro más preciado. Pero como todo, todavía hoy algunos no pueden discernir la presencia del Dios Santo en medio de Su pueblo y se atrevieron a mirar dentro del Cofre Sagrado (1S.6:16-19). Dios juzga a la población y por supuesto, se levanta el temor una vez más, ya que las cosas de Dios son sagradas y deben ser tratadas como tal.
El Arca reposa en una localidad llamada Quiriat-jearim por 20 años e Israel lamentaba en pos de Jehová. Expresión que significa, que su deseo por acercarse a Dios correctamente crecía en el corazón de la nación. En ese momento, aparece de manera pública el profeta Samuel (1S.7:3). Los exhorta a volverse a Jehová de todo corazón, ¿cómo? Quitando los ídolos a quienes servían. Esta acción es importante rescatarla hoy, queremos acercarnos a Dios de manera correcta, entonces debemos actuar de manera práctica. Algunos desean sentir cosas primero para luego actuar, las Escrituras enseñan que debemos actuar primero, para luego experimentar Su presencia. Ante la acción obediente del pueblo, al quitar a los baales y a Astarot, Samuel convoca una magna reunión de arrepentimiento y consagración, pero al oírlo sus enemigos, pensaron que se reunían para la guerra (1S7:5-8). Cuando el pueblo de Dios se reúne para buscar Su rostro en actitud de arrepentimiento, queriendo agradarle a Él, estamos honrando a Dios, el enemigo no se quedará de brazos cruzados.
En esa batalla Dios le dio la victoria, Samuel intercedió por ellos delante de Dios y Él actúo a favor de Su pueblo (1S.7:10). Veinte años antes, en ese lugar habían perdido todo, veinte años después, Dios les da la victoria. La victoria produjo la restauración de todo el territorio que habían perdido, Dios había sido la piedra de apoyo; pero resulta ser el mismo campo donde habían perdido el Arca. Dios les vuelve a llevar a ese punto donde habían quedado.
Conclusión.
¿Seremos los líderes que llevan a otros a ser victoriosos?

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