Las lecciones del camino…viene un mejor pacto

Introducción

Entender el propósito de Jesús es vital hoy

Dios de pactos. Dios siempre cumple con Su palabra, por lo cual Moisés en medio del escenario que Israel vivía en el momento, se asegura de dejar una palabra de esperanza. Se puede decir que la misma se cumplió de cierta manera en Josué, el líder que dejó tras él, aunque fue más ejecutor que legislador y profeta. Lo que sí es cierto, que la palabra de levantar a un profeta en medio de ellos, se cumpliría siglos después en la persona de Jesús. En Hch.3.22-26, Pedro utiliza este pasaje como parte de su predicación en el templo, luego de haber sido instrumento para sanar a un cojo de nacimiento. ¿Por qué Pedro utilizaría esta porción? Creo que es evidente, para Pedro, la profecía de Moisés tiene su cumplimiento en la persona de Jesús.

Para los judíos religiosos del tiempo de Jesús nadie era mayor que Moisés. Por medio de él, Dios había dado la Ley; fue usado para transmitir todo el sistema religioso israelita. Estaban conscientes también que Dios había dicho que vendría otro profeta como Moisés, pero cuando llegó no lo recibieron Jn.1.6-11. Cuando los fariseos le preguntaron a Juan el Bautista si él era “el profeta” Jn.1.21, se estaban refiriendo muy probablemente a este pasaje de la Escritura, a lo cual respondió que no, Jn.1.22-23. No se atribuyó otro título, ni ningún otro rol que el suyo: “una voz que clama en el desierto”.

¿Qué ocurrió en Horeb? La experiencia fue tan fuerte y atemorizante, que los líderes de Israel querían que Moisés actuara como un intermediario entre ellos y Dios. El pasaje resulta revelador, porque en Dt.5.29, Moisés descubre el pensamiento del corazón del Hacedor: ¡Quien diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos le fuese bien para siempre! Dios quería revelarse a todos ellos, realmente desea que Su pueblo tenga un corazón que esté dispuesto a escuchar y poner la Palabra por obra. Pero conociendo nuestra sustancia pecadora, sabe que no será a menos que intervenga. Aún así, no nos priva del derecho a escoger. Como tal, Moisés anticipaba el papel de “un solo mediador entre Dios y los hombres”, 1Ti.2.5-6. Hay un solo Dios que es Hacedor, Preservador y Gobernador de todo; Jesucristo es el que media entre Dios y nosotros, revelándonos Su bondad y gracia.

El nuevo pacto. Así como Moisés dio el antiguo pacto, Jesús vino a traer el nuevo, Lc.22.20. Juan dice: Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo, Jn.1.17.

El escritor de Hebreos nos dice que Cristo fue el mediador de un mejor pacto He.8.5-6. El ministerio del tabernáculo sólo era figura y símbolo de las realidades consumadas por Cristo, por tanto, Su ministerio sobrepasa el sacerdocio levítico como la sustancia de una sopa, sobrepasa al caldo. El primer pacto, fue enteramente externo, sentó la norma pero no ofreció el poder para cumplirla; pero Jesús lleva a cabo su ministerio bajo el pacto de la gracia de Dios, forjado en la mente y el corazón de los creyentes mediante el poder del Espíritu Santo, Jn.1.17. De ahí que Dios estableciera un nuevo pacto en sus relaciones con Su pueblo, basado no en una fuerza compulsiva externa, sino en un poder que viene de adentro. Por lo cual la revelación limitada e impersonal que tuvo Israel, se contrasta con que habrá un conocimiento completo, universal e inmediato de Dios, He.8.11.

Jesús, como profeta, vino a cumplir los requisitos del antiguo pacto, para que el nuevo pacto pudiera ser establecido entre Dios y la humanidad. Es así que Dios mismo asegura que levantará un nuevo profeta de sus hermanos y pondría Sus palabras en su boca, hablando todo lo que se le mandare, Dt.18.18. Por lo tanto a cualquiera que no oyere esas palabra, El pedirá cuenta, Dt.18.19; Jn.14.24.

Conclusión. ¿Estaremos escuchando y obedeciendo la voz de Jesús?

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