Las lecciones del camino…lo que pide Dios de mí

Introducción

Escuchar la voz de Dios, es vital hoy

Lo que pide Dios de nosotros. Creo que esta frase resulta muy extraña para el cristiano de hoy, más bien para ciertos sectores del cristianismo occidental moderno.

Entender que Dios es real y habita en medio nuestro, que está interesado en nuestras vidas, debe volver nuestro corazón a Él y preguntarle, ¿qué desea de mí, Dios? No se trata que Él se suscriba a la filosofía: nadie da nada por nada a cambio. Recordemos, que Él es el creador de todo, también es el redentor de todos aquellos que creen. Esta posición la obtuvo cuando envió a Jesús y murió en la cruz por nuestros pecados.

Repetimos nuevamente, existe un sentido de urgencia para el cristiano contemporáneo, ya que Él ha puesto delante de cada uno, la vida y la muerte, la bendición y la maldición y nos invita a escoger la vida, para que vivamos nosotros y nuestra descendencia.

A esta porción de las Escrituras, las Sociedades Bíblicas la denomina: “Esencia de la Ley” esta esencia la podemos concentrar en cinco verbos vs.12-13: temas, andes, ames, sirvas y guardes. Los verbos denotan fidelidad a Dios y se explican a partir del vs.16 del capítulo 10, hasta el final del capítulo 11.

Manos a la obra. Lo primero que Moisés señala, es que deberían circuncidar el prepucio del corazón, Dt.10.16. Es interesante la figura porque días después, Dios le dice a Josué que circuncide el prepucio de los israelitas que entraron a la tierra prometida que nacieron en el desierto y sus padres no cumplieron con esta ordenanza de la Ley, Jos.5. Creo que todos estamos familiarizados con la acción de circuncisión, es quitar la piel sobrante sobre el glande. Desde el punto de vista sanitario, se sabe que su presencia se relaciona con infecciones y la presencia de cáncer cervico uterino en las mujeres. Estadísticamente hablando, las mujeres hebreas tienen la menor tasa de incidencia mundial de este mal. El mensaje es claro, corta, quita, elimina todo aquello que se convierta en barrera, haciéndoles insensibles a la voz de Dios, que fue escuchada por medio de los estatutos, ordenanzas, decretos, mandamientos. La dura cerviz que habla el texto, se puede traducir con las expresiones “testarudo”, “terco”, “intransigente”, “obstinado”. Tan sencillo, como el Dios de toda la creación y que hace misericordia y se acuerda de los desvalidos, exige ser servido y alabado, Dt.10.17-21.

Siendo lo anterior, ordena que le amemos y guardemos sus ordenanzas Dt.11.1. El resto del ese capítulo 11 explica con mayor detenimiento estos dos elementos importantes para el pueblo que estaba próximo a poseer la tierra prometida: amar y guardar.

Esto tiene aplicación para nosotros hoy, ustedes y yo hemos visto a Dios actuar en nuestras vidas y en la vida de otros cuando los hemos presentado en oración. Hemos visto a Dios suplir, sanar, restaurar, liberar, afirmar, quebrantar, enseñar, corregir y guiarnos en cada paso del camino cuando se lo hemos permitido. Entonces empieza a cobrar vida cada palabra de la Escrituras, Pv.9.10-11. Necesitamos abrir nuestros ojos espirituales y reconocer que Él, ha estado y estará con nosotros. Deseamos experimentar fortaleza espiritual, largura de días, gozar de los beneficios de sus bendiciones, debemos guardar la palabra de Dios, vs.8-13.

Si amamos y servimos a Dios, el proveerá lo necesario para nuestro sustento, vs.13-15. La bendición se extenderá a los nuestros, si guardamos y enseñamos la palabra de Dios, por favor no dejemos a los niños por fuera vs.18-21. Casi al final del cap.11, aún sobre los enemigos tendremos la victoria; sean éstos naturales o espirituales. Finalmente los israelitas han sido invitados a tomar una decisión de ser benditos o malditos, lo ejemplificaron por medio de dos montañas de Canaán que se convertirían en recordatorio por siempre, vs.26-32.

Conclusión. ¿Qué nos pide Dios hoy?

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