Las lecciones del camino…la segunda oportunidad

Las lecciones del camino…la segunda oportunidad. Dt.2.1-25.

Introducción

La segunda oportunidad, es parte del proceso de Dios hoy

El escenario. La primera vez que Israel llega para entrar a la tierra prometida, lo hacen desde la localidad llamada, Cades-barnea. Desde allí enviaron a los doce espías que en su mayoría desaniman el corazón del pueblo luego que dieran sus respectivos informes acerca de la visita que hicieran a la tierra; reconocieron sus bondades, pero sobre dimensionaron sus desafíos, con las consecuencias que conocemos. Luego que Dios toma la decisión de no dejarles entrar Dt.1.34-37, por la actitud rebelde, el pueblo entendió que había pecado contra Dios y quiso subir a enfrentar a los primeros enemigos para iniciar la conquista; a lo que Dios se opuso Dt.1.42-46. El que dirige la acción es Dios y no nosotros, es cuándo Él dice y no cuándo nosotros queremos. Una vez más, la falta de obediencia causó grande pérdida a la nación, la cual tuvo que huir derrotada, hasta Horma (destrucción) Dt1.44-45. Es evidente que Dios había planeado la victoria de Su pueblo y no su derrota; la desobediencia atrae derrota y muerte. Para nosotros, es imposible la victoria sin Dios; en estas dos expresiones podemos resumir la vida del hombre sin Cristo, esa es la razón por qué Él vino, para darnos vida en abundancia Jn.10.10.

Ya ha terminado el periodo de peregrinación de los treinta y ocho años atrás cuando llegaron por primera vez a los linderos de la tierra prometida. Evidentemente se encuentra con una tierra que además de estar habitada por los pueblos enemigos, hay una serie de asentamientos compuestos por los hijos de Esaú Dt.2.4; los descendientes de Lot Dt.2.9, pero de ninguno de ellos, el Señor les daría tierra como herencia. Resulta muy interesante notar que Dios bendijo e hizo prosperar a los israelitas aun en sus peregrinaciones por el desierto. Lo hicieron lo suficiente como para poder comprar la comida y el agua que necesitaban cuando pasaran por el monte de Seir, Dt.2.6-7. ¡Increíble! Así es nuestro Dios, cuando estamos sumergidos en el proceso que ha diseñado para nosotros, nos sigue sosteniendo hasta que volvemos al punto que dejamos de lado la vez anterior. La nueva generación de israelitas, volvieron a las márgenes de la tierra prometida, pasaron el arroyo de Arnón e iniciaron la conquista Dt.2.24.

Siguiendo el proceso. Hace casi cuatro décadas atrás por rebeldía y temor, dejaron de poseer la tierra que Dios les había entregado. Ahora, estaban ante el mismo desafío. Habían prosperado en el desierto, pero los planes de Dios no era que quedaran en el desierto viviendo errantemente, sino que poseyeran la tierra, que se establecieran, trabajándola y gozando de sus frutos. Rindiendo culto al Señor, que les había guiado, de acuerdo a Sus normas.

El verso 24 de Dt.2, es estimulante: “…he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él” es la orden de Dios para Moisés e Israel, es el inicio de una serie de instrucciones que se materializaron en grandes y estruendosas derrotas para el enemigo y otras en difíciles situaciones, aún derrotas para el pueblo de Dios. Pero empezaron…no se quedaron de brazos cruzados, actuaron. Creyeron a Dios y avanzaron. Dos acciones diferentes que contrastan entre la primera y la segunda generación que enfrentó el desafío de entrar a la tierra prometida.

Todos nosotros, tenemos tierras por conquistar en el nombre del Señor. Laborales, económicos, familiares, espirituales, relacionales, emocionales, etc. Hoy, Dios nos da una orden: ¡comienza a tomar posesión de ella! Porque como lo hizo con Moisés y el pueblo, Él comenzará a poner tu temor y tu espanto sobre ellos y temblarán y se angustiarán delante de ti.

Conclusión. Tenemos hoy una segunda oportunidad de parte de Dios.

Los comentarios están cerrados.