La visión final, se logra el objetivo

 

José Calame, Pastor

Apocalipsis 5:8-14

Introducción

Es importante tomar nuestra posición para compartir el evangelio.

El Escenario. Como ya conocemos, el libro de Apocalipsis es la revelación que Jesús hace sobre los últimos tiempos. Su contenido cubre los eventos que están por darse en la última semana de Daniel (Dn.9:20-27). Hay un cúmulo de eventos que están relacionados con los últimos tiempos: desde el nacimiento de Jesucristo hasta el arrebatamiento de la iglesia, la segunda venida de Jesucristo y todos los acontecimientos restantes, hasta el establecimiento del Reino de Dios con tierra y cielo nuevos.

Dentro de esta sucesión de acontecimientos, Juan ve en imágenes sucesivas una serie de acontecimientos que en algunos casos, son difíciles de interpretar a la luz de todo el consejo bíblico.

Dentro de esta sucesión de imágenes, es llevado hasta la sala del trono celestial donde ve a uno sentado semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda (Ap. 4:3; Dn.7:9-14). La presencia de veinticuatro tronos alrededor del trono principal, ocupados por veinticuatro ancianos, de cuatro seres vivientes alados, llenos de ojos y con una declaración constante de día y de noche: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir (Ap.4:4-8). Lo que vemos son imágenes de adoración, porque el Señor es digno… (Ap. 4:11). Los primeros siete versos del capítulo 5, son el preámbulo que justifica la entrada del Cordero de Dios. En medio de esta impresionante escena, un ángel fuerte pregunta en alta voz ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? En Apocalipsis 5:3 se hace una declaración importante, no había uno, ni en el cielo, ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni aun mirarlo.

Dios tiene en su mano, un libro escrito por dentro y por fuera sellado con siete sellos, lo que simboliza el plan redentor de Dios, al cual no se le puede ser añadido nada a la última voluntad. Aparece en escena uno en pie, el Cordero inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono (Ap.5:5-7). Sólo Jesús es digno de tomar el libro y desatar los sellos para cumplir con la perfecta voluntad de Dios.

Llamados a Triunfar. El libro de Apocalipsis describe proféticamente la profundidad de penetración que el evangelio tendrá sobre las naciones (Ap. 5:8-10), la visión de Juan, asegura que gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación será redimida por la sangre de Cristo. Y que asumirán su papel de intercesión y su autoridad como creyentes, en tanto, funcionan como reyes y sacerdotes, reinando en Cristo mientras están en la Tierra. Esto nos habla de la posición de guerra que debemos asumir como hijos e hijas de Dios. Nuestro testimonio es vital, nuestra lealtad al Rey de Reyes y Señor de Señores es fundamental. Ya que nos involucramos en el ejército de Dios, para ser luz y sal donde nos movamos, dando a conocer, que, por la gracia de Dios, somos Su pueblo (1P. 2:9). Es en este contexto, que debemos vestir toda la armadura de Dios: ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz, además de todo esto, tomar el escudo de la fe, con el cual podemos apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomar el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Oren en el espíritu en todo tiempo… (Ef.6:14-18).

Apocalipsis revela que la guerra espiritual continuará hasta que “los reinos del mundo…vengan…a ser de nuestro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos” (Ap.11:15).

Conclusión.

¿Ocuparemos nuestra posición en la lucha por el evangelio?

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