LA UTILIZACIÓN RESPONSABLE DEL RECURSO TIEMPO

 

José Calame, Pastor

Eclesiastés 3:1-8.

Introducción

Reconocer el valor del tiempo, es vital hoy.

Todo lo Hizo Hermoso. Cuando Dios creó el mundo, lo consideró muy bueno, (Gn.1:31). A través de los tiempos, hemos descubierto la compleja belleza del mundo en que vivimos, al mismo tiempo que hemos llegado a la conclusión en los últimos tiempos que lo estamos destruyendo.

El Predicador, como se auto denomina el escritor de Eclesiastés, en una serie de discurso que tienen como conclusión que cada hombre debe comportarse de manera humilde porque Dios está en los cielos y nosotros en la tierra; hace una reflexión interesante sobre el tiempo. Siendo que no podemos alterar el orden divino, nos queda reconocerlo y gozar de la vida. Por lo tanto, todo lo creado ha sido para beneficio del ser humano y debe ser aceptado con gratitud. Dios ha puesto eternidad en nuestros corazones sin que podamos entender a plenitud lo que ha hecho (Ec.3:11).

Luego entonces, debemos ser sabios en la utilización del mismo, porque a Dios daremos cuentas por lo que hemos hecho con él (Pr.28:19; 2P.1:8; 1Ts.5:14).

El Trabajo. La ociosidad es pecado, el no utilizar adecuadamente el tiempo o mal gastarlo, es una señal de que la ruina tocará esa casa, próximamente. el texto bíblico afirma, que los diligentes estarán delante de los reyes (Pr.22:29). Es importante aclarar que no estamos a favor de los “adictos al trabajo” práctica en que hemos caído algunos; debemos procurar tener una vida balanceada entre trabajo y esparcimiento con la pareja y la familia con que Dios nos ha bendecido. El proverbista afirma que, si somos flojos en el día de trabajo, nuestra fuerza se reducirá (Pr.24:10).  Entendamos que el trabajo es una bendición de Dios, fue parte del diseño original cuando, luego de la creación y como parte de la responsabilidad del hombre, le tocaba cuidar, sembrar, cultivar la tierra y atender a los animales, ya que era corregente de todo lo creado (Gn.1:28-30). Entonces, el trabajo dignifica al ser humano, lo pone en la posición de liderazgo que fue y sigue siendo el plan original. Jesús, mismo trabajó durante su periodo de ministerio en la tierra, lamentablemente, algunas personas tienen el pensamiento que el ministerio no es trabajo; si lo es, por lo tanto, el obrero que trabaja, es digno de su salario (Jn.5:17; 1Ti.5:18). Ligado al trabajo, debemos decir que es importante conocer nuestras capacidades, habilidades y “talentos”. Cada uno de nosotros nacemos con un cúmulo o paquete hereditario que necesitamos descubrir, hacer crecer, desarrollar y ser consistentes con ellos. No hay nada que produzca mayor satisfacción y placer, que poder desarrollar y utilizar aquellos elementos con los que hemos sido capacitados desde el vientre materno o desarrollar y aprender otros que no sabíamos que estaban con nosotros.

Compartir el Evangelio a otros. Hay un desafío divino, que va más allá de nuestras capacidades o habilidades aprendidas o no, talentos y dones. A los cuales debemos echar mano, para cumplir con el llamado divino de ir por todas las naciones y hacer discípulos (Mt.28:18-20). Esta orden debe ser interpretada como una prioridad para aquellos que somos seguidores de Jesús. Para ello, debemos invertir tiempo, no sólo cuando obediente e intencionalmente compartimos el evangelio con aquellos por los que hemos estado orando, sino también por aquellos que no conocemos y se nos presenta la oportunidad y el lugar dado por Dios (kairós), para hacerlo. De una u otra forma, seremos sabios si nos avocamos a ganar almas (Pr.11:30). Un discípulo de Jesús, utiliza adecuadamente el tiempo buscando lo de Dios como prioridad en cada área de su vida, creyendo que Él suplirá todo aquello que hace falta  (Mt.6:33; Fil.4:19).

Conclusión.

¿Usaremos el tiempo sabiamente para la gloria de Dios?

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