LA UTILIZACIÓN RESPONSABLE DE LOS RECURSOS ECONÓMICOS

 

José Calame, Pastor

 Deuteronomio 8:6-18.

Introducción

Es transcendental entender el uso correcto de las posesiones materiales.

Las Riquezas son una Responsabilidad. Era muy importante para Israel saber y reconocer que Dios les introducía a una tierra de abundancia. En ella comerían y se saciarían (Dt.8:10). La garantía de la bendición estaba condicionada a su obediencia a Dios por medio de la Ley (Dt.8:11); por lo cual, una dependía de la otra; en otras palabras, primero era Dios y Su palabra, luego, la bendición.

Todos los seres humanos hemos experimentado necesidades: materiales, emocionales, espirituales, intelectuales, físicas, etc. La palabra deja claro, que Dios, es quien da el poder para hacer las riquezas; otras maneras de ver este texto es decir que es Él, quien provee el vigor, fuerza, capacidad, poder, riqueza, medios o sustento. Las bendiciones materiales están dentro de las promesas a los patriarcas y a sus descendientes, luego entonces, esta “capacidad” o “poder”, para la generación de riquezas, son dadas por Dios mismo como parte de Su trato con Su pueblo, muy mal haríamos en decir que fuimos nosotros los que generamos tal o cual beneficio (Dt.8:17). La riqueza es más que dinero y posesiones, por lo cual, necesitamos sabiduría para usarlos de manera adecuada no dejando que nos controle y entendiendo que nos ha sido dada, para bendecir a otros.

De la misma manera, Pablo en 1Timoteo 6.17, anima a los ricos, a no depositar sus esperanzas en las riquezas o esperar que ellas nos traigan seguridad o liberación. La razón es simple, son transitorias. Los valores humanos cambian y las riquezas representan solamente un valor pasajero; de  ahí la importancia de poner nuestra confianza en el Dios eterno. Debemos creer que Él hará provisión para nosotros.

Dando a Dios lo que le Pertenece. Cada cierto tiempo, viene a mi mente aquella declaración que Jesús hizo cuando dijo: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mc.12:17). Se ha preguntado ¿qué le pertenece a Dios? la conclusión es: Todo le pertenece y todo se lo debo a Él. En el Antiguo Testamento, Israel fue llamado a vivir en santidad, no como las demás naciones, principalmente en las cuestiones externas de la Ley, lo cual incluía las posesiones. Había una serie de reglamentaciones que incluía el cuidar de los huérfanos, viudas, pobres y demás desdichados. Sin embargo, Jesús llama a sus discípulos a una santidad que procede del corazón. La santidad es ahora la manifestación de la lealtad personal a Dios y de la realización de la plenitud de frutos originalmente concebida para la humanidad, esto incluye las riquezas. Si debo dar a Dios lo que le corresponde, debo honrarlo con mis riquezas. El Nuevo Testamento usa la figura de ofrendas y dádivas para expresar nuestra adoración; el asunto de los diezmos, siempre ha sido un punto de discusión y de mala interpretación; ya que, si bien es cierto, corresponde a una ordenanza veterotestamentaria, hoy en la gracia, tenemos muchísimo más de lo que tenía el antiguo pueblo de Dios. Tal vez los diezmos sea lo mínimo que podernos ofrecer a Dios en reconocimiento por su amor y misericordia. Fue Abram quien luego de triunfar en la guerra de liberación de su pariente Lot, decide entregar a Melquisedec, prototipo de Jesús, el diezmo de todo el botín, dejando claro que el entregar mis diezmos, es un acto de adoración (Gn.14:18-20) (antes de la Ley).

Dios es el más elevado modelo de bondad, en otras palabras, sólo hay uno bueno… Dios (Mc.10:17-27). Dios no se opone a que los cristianos posean cosas materiales, sin embargo, se opone a que las cosas materiales “posean” o dominen a los cristianos. En el pasaje de Marcos, el joven rico había guardado la Ley toda la vida, pero sus riquezas lo dominaban; no fue capaz de renunciar a ella ante la petición de Jesús de dar a los pobres, y se alejó triste.

Conclusión.

 ¿Entregaremos a Dios lo que nos pida?

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