La resurrección de Jesús, la gran victoria

La resurrección de Jesús, la gran victoria

Mt.28.1-10

Introducción

La resurrección de Jesús es vital para la fe de hoy.

La locura de la Cruz. El mundo consideró la muerte de Jesucristo como escándalo y locura, todavía hoy es imposible creer para algunos, que Dios pueda salvar por medio de la predicación de la palabra que nos invita a aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz 1Co.1.18-25. Los primeros creyentes vieron en Su muerte, el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, los cuales desde entonces cubrían aspectos específicos de la muerte vicaria de Jesús; tal vez el más claro de esos textos sea Is.53.1-12. Luego de la cruenta muerte de Jesús, la sepultura debía ser realizada lo antes posibles para no verse incumpliendo lo establecido en la Ley. Es así en que aparecen en escena José de Arimatea y Nicodemo, el mismo que visitó a Jesús de noche Jn.3. La referencia de este hecho lo registra el evangelista Juan 19-38-39, agregando que por causa de la preparación de la Pascua y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

Al siguiente día después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, Mt.27.62. El propósito era sencillo, asegurar que ninguno pudiera robar el cuerpo de Jesús llamado el Cristo, mediante apostar guardas en la entrada de la cueva donde fue colocado, Mt.27.64-65.

Sentimientos encontrados. La resurrección sorprende a las mujeres que fueron al sepulcro el primer día de la semana, con el fin de completar el trabajo de colocar los ungüentos aromáticos que no pudieron el viernes tardes antes de que se diera el inicio al sábado, Lc.24.1. La narración de Mateo afirma, que las mujeres que llegaron muy temprano en la mañana se enfrentaron a un terremoto, a guardas temblando de miedo y a un ángel que removiendo la piedra que cubría o cerraba el hueco donde había sido colocado el Maestro, se sentó sobre ella. Temor y gozo, invadían sus corazones, pero creyeron y fueron a avisar al resto de los discípulos que como sabemos estaban aún consternados y amedrentados por los sucesos recién acaecidos.

La victoria de la cruz. Juntos, la muerte y la resurrección de Jesús, son dos partes de un mismo proceso. Así lo entendían los primeros creyentes, 1Co.15.1-9. Así como la muerte del Mesías fue real, así también lo fue su resurrección y puede ser documentada por medio de testigos fiables. Hoy todavía nos queda la evidencia histórica del hecho, porque la tumba está vacía.

La evidencia de las muchas apariciones de Jesús resucitado, era la norma; más aún todavía en que escribe Pablo la carta a la iglesia de Corinto, todavía algunos que vieron a Cristo resucitado, estaban con vida.

En el supuesto que no se hubiese dado la resurrección, ¿cuáles serían algunos de los efectos colaterales que experimentaríamos? Las profundas implicaciones del cuento de “no resucitó…se lo robaron”, sería catastrófico. Aquellos que profesamos la fe cristiana, estaríamos mintiendo al mundo, nuestra fe sería vana; no habría esperanza para los que durmieron en Cristo. Finalmente es mejor que los hombres de este mundo nos tengan lástima, porque el cristianismo es un engaño. Concluye su reflexión afirmando que Cristo ha resucitado; primicias de los que durmieron fue hecho, 1Co.15.12-20. De acuerdo con Lv.23.4-14, los primeros frutos de la Pascua se usaban para consagrar la próxima cosecha. Jesús murió en la Pascua y su resurrección es una promesa de nuestra propia resurrección. Cuando al fin entregue el reino al Dios y Padre, habiendo suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia, el postrer enemigo que será destruido es la muerte 1Co.15.24-26.

Conclusión. ¿Crees que Jesús murió y resucitó para darte vida?

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