LA PERFECTA SANTIDAD CONSUMADA

 

José Calame – Pastor

Isaías 35:1-10

Introducción

Ver el final es importante hoy.

La Futura Gloria de Sion: Isaías es uno de los libros del Antiguo Testamento, más citados en el Nuevo Testamento, unas veintiuna veces y atribuido en cada caso al profeta Isaías. Ha sido llamado el profeta mesiánico y el profeta evangélico. Profetizó para todas las épocas al predecir tanto la primera como la segunda venida de Cristo. Su nombre significa “Jehová es salvación”, una salvación que alcanza no sólo a sus contemporáneos, sino a todos los pueblos y naciones en los siglos venideros. Esta salvación proviene de un Redentor que ha pagado por los pecados de los hombres por medio de Su sangre; se trata siempre de una salvación vicaria obtenida por gracia.

Su mensaje es tan poderoso hoy como lo fue en su tiempo y representa un rayo de santidad en medio de la sordidez de los pecados de Israel; llamó a sus contemporáneos a dejar de practicar la injusticia social, la tolerancia carnal, a abandonar su confianza en el poder de la carne y las hipocresías de su religiosidad formal. También advirtió sobre las consecuencias que sobrevendrían si continuaba el pecado.

Es interesante, pero las condiciones en mi opinión son las mismas que las descritas en los capítulos anteriores. Desde el cap.34 hasta el cap.35, el profeta Isaías continúa moviéndose entre advertencias y condenas contra los rebeldes y promesas de paz y bendición para los fieles; como las profecías de esos textos son apocalípticas, el lenguaje está cargado de símbolos.

Al mirar el libro de Apocalipsis, cuando todo lo descrito en él una vez sus sellos fueron desatados se cumplan, vendrá finalmente a ser real la promesa hecha por Dios de cosas nuevas (Ap.21:4-8). La nueva Jerusalén descenderá del cielo y Dios mismo enjugará toda lágrima de los ojos de aquellos que tendremos la dicha de estar presentes. Al que tuviere sed, se le dará gratuitamente de la fuente de agua de vida, el que venciere heredará todas las cosas y Dios, será Su Dios y él será Su hijo. A continuación, se describe a aquellos que no estarán presentes al final de los tiempos: los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, irán al lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Isaías describe un anticipo de lo que será la característica de ese lugar. Lo hace en términos muy pintoresco, ya que habla de él como lugar florido, alegre y de canción jubilosa. Veremos la gloria de Jehová, la hermosura de nuestro Dios.

La Exhortación Profética: Por lo antes señalado, debemos fortalecer las manos cansadas y afirmar las rodillas endebles. Animar a los de corazón apocado: esfuércense, no temamos porque, Dios viene con retribución, con pago, Dios mismo vendrá y nos salvará ¡gloria a Dios!

Los ciegos verán, el cojo saltará y la lengua del mudo cantará. No habrá enfermedad que limite para estar en la presencia de nuestro Dios. La tierra de Palestina se convertirá en tierra de cultivos, el desierto será absorbido por estanques y manaderos de agua.

En esta nueva tierra, habrá un camino denominado, Camino de Santidad; no pasará por él inmundo y Dios mismo estará con nosotros. De tal forma que por torpe que seamos, hago un alto, con el fin de enfatizar que es posible que al final de los tiempos, cuando todo esté consumado, algunos de nosotros y ya andando en este nuevo camino, seamos torpes, pero Dios promete que no nos extraviaremos, porque será sólo para que los redimidos caminemos con gozo, alegría y cánticos de gratitud por la fidelidad de un Dios Santo, que nos tomó en cuenta para Sus propósitos eternos.

Conclusión.

¿Nos esforzaremos por caminar en santidad?  

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