La iglesia que trastocó sus valores

La iglesia que trastocó sus valores. Apc.2.18-29

 Introducción

 La corrupción de hoy, es producto de valores establecidos en Dios.

La iglesia de Tiatira. Era una iglesia inclinada a la laxitud moral, en una ciudad comercial con numerosos gremios de mercaderes, cada uno con su propia deidad. La ciudad auspiciaba frecuentemente festividades y orgías paganas y era famosa por objetos de lana y por la tinta “púrpura real”.

Al igual que a las otras iglesias, el Hijo de Dios afirma que conoce sus obras. El hecho que afirma que se trata del Hijo de Dios quien habla con esta iglesia, nos da la claridad de la relevancia de lo que dirá. Jesús mismo se acerca y nos habla sobre cosas que solamente Él y nosotros sabemos. Además de sus obras, también conoce su fe, servicio, paciencia y de sus obras postreras. Notemos con cuidado que Jesús sabe que esta iglesia se había “superado” a sí misma: sus obras postreras son más que las primeras. Fue Jesús quien afirmó que haríamos mayores cosas, porque El regresaría al Padre, Jn.14.12. Es evidente que las obras solas, no son el parámetro adecuado para medir el compromiso, las motivaciones y mucho menos la espiritualidad de la iglesia. A diferencia de la iglesia de Éfeso, Jesús conoce de su amor por ÉL, conoce de su servicio y paciencia. Tal vez pudiéramos calificarla como una iglesia viva, pero el Señor de la iglesia afirma que tiene algunas cosas contra ella.

Jezabel era la esposa del rey Acab, quien promovió la religión cananea en Israel 1R.16.29-31; 18.4, 19 y 2R9.22. Fue contra este sistema corrupto que se enfrentó el profeta Elías, quien en el punto climático de la confrontación, da muerte a 850 profetas falsos. El nombre de Jezabel es utilizado en el pasaje de Apocalipsis de manera simbólica para designar a una falsa profetisa que condujo al pueblo de Dios a la fornicación literal y espiritual. La iglesia representa la esposa de Cristo, lo cual vincula la apostasía de la misma con la impureza sexual. Se requiere que los cristianos seamos fieles a Cristo, sexualmente puros y que no adoremos ídolo carnal alguno.

Favor notemos el corazón de Jesús, cuando a esta iglesia le afirma que le ha dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse. La expresión arrepentimiento, es una de las palabras claves del evangelio, de hecho es su primer llamado. Las implicaciones del arrepentimiento bíblico son tres:

  1. Renuncia y cambio de actitud en relación al pecado
  2. Sumisión y deseos de aprender, lo cual implica obediencia a los mandatos de Jesús.
  3. Un continuo perfeccionamiento, que lleva al crecimiento y la consecuencia directa de dar frutos. Implica la corrección y la guía del Espíritu Santo.

El castigo por el pecado, puede ser experimentado en el cuerpo físico, aun con el resultado de una muerte prematura, Apc.2.21-22.

Mente y corazón son examinados por Dios mismo. El centro de la personalidad, el asiento de toda la actividad mental y moral, que contiene elementos racionales y emocionales. Constituye el asiento de los sentimientos, deseos, gozo, dolor y amor. También es el asiento del pensamiento, del entendimiento y de la voluntad. Es aquí donde se asienta el Espíritu Santo, cuando viene a morar en el hombre. Desde la antigüedad, el sabio Salomón inspirados por Dios nos anima a guardar el corazón porque de él mana la vida, Ec.4.23.

Aquellos dentro de la iglesia que no comparten esas falsedades doctrinales, anima a retener lo bueno que hay hasta que Él venga, Apc.2.24-25. La promesa es grandiosa, regirá a las naciones y recibirá la estrella de la mañana.

Conclusión

¿Estaremos viviendo los valores eternos plasmados en las Escrituras?

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