La Guerra Espiritual…Mirando lo Invisible

 

José Calame, Pastor

 2 Reyes 6.17.

Introducción

Es necesario ver lo invisible, hoy.

El escenario. El rey de Siria tenía guerra contra Israel, pero cada plan que armaba, Dios se le revelaba al profeta Eliseo, el cual mandaba a decir al rey de Israel para que se cuidara, 2R6.8-9. Esto produjo enojo en el corazón del Ben-adad ll, quien enviaría un gran ejército para capturar al profeta en la localidad de Dotán, ya que todo lo que organizaba en lo secreto era descubierto. Dotán fue sitiado por el ejército sirio, por lo cual, a la mañana siguiente, al levantarse el sirviente del profeta, se asombró y amedrentó al ver la ciudad rodeada del ejército enemigo. ¿Será que Dios no le dijo, a Eliseo lo que sucedería?, ¿no lo puso en conocimiento para que saliera y pudiera salvar su vida? La respuesta de Eliseo, me da a entender que sabía todo, 2R.6.16.

La lección de batalla. La oración es la clave para discernir las estratagemas de nuestro adversario. ¿Por qué le habrá respondido al siervo, que no tuviera miedo? Porque había visto lo invisible para creer en lo imposible. Notemos las palabras cruciales: “Y oró Eliseo” pidió a Dios, que permitiera a su siervo ver dentro de otra dimensión, la dimensión de lo invisible. La respuesta no se hizo esperar: “Jehová abrió los ojos del criado y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y carros de fuego alrededor de Eliseo”. Ver lo invisible es clave para una oración victoriosa, en otras palabras, discernir los asuntos espirituales desde una perspectiva divina, nos permite vislumbrar el plan de ataque del adversario y percibir la fuerza que está con nosotros, ya que Dios envía ángeles, a favor nuestro. Dios mismo promete en Jer.33.3, si clamamos a Él, no solo nos responderá, sino que también, nos revelará cosas grandes y ocultas que no conocemos. En otras palabras, llamar la atención, dirigirnos a proclamar o desahogarnos en Dios; quiere decir que siempre ha sido esencial el claro entendimiento de una victoriosa guerra espiritual, la revelación divina en cuanto a cómo orar y que Dios anhela que busquemos en la oración. Este pensamiento forzosamente nos lleva a preguntarnos, ¿cuánto tiempo pasamos con Dios?  La intimidad con Dios es crucial para romper con barreras espirituales que impiden que avancemos en Su reino.

Caminando por fe. En Proverbios 3.5-6, se nos ilustra por medio de dos expresiones nuestra vida de intimidad con Dios. Fíate y reconócelo. La primera puede traducirse sin temor a equivocarnos ¡Apóyate en el Señor! Y la segunda, estar totalmente conscientes de la presencia de Dios y Su compañía. El segmento de oportunidad para apoyarnos y fiarnos de Dios, es el hoy. El desea revelarnos los secretos de Su corazón, abrir nuestros ojos y ver lo invisible y tocar a otros con Su poderosa gracia. Este mismo pensamiento inspirado lo declara Pablo en 1Co.2.9-10, Dios quiere revelarnos por medio de Su palabra, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, para que podamos andar en ellas.

En Ro.8.31-39, Cristo es la cabeza de todo principado y autoridad espiritual, Ef.1.21-22 y las puertas del Hades no pueden contra la iglesia, ¿entonces quién puede ir en contra nuestra? Dios ha provisto todo lo que necesitamos Ef.1.3 para que seamos más que vencedores, Ro.8.37. La expresión describe a uno que es victorioso en grado sumo, que gana una victoria más que ordinaria, porque está en condiciones de triunfar de forma absoluta. No es un lenguaje positivo, sino una aseveración basada en lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz del calvario, Su amor por nosotros lo ha conquistado todo. El amor de Cristo conquistó las puertas del infierno y la muerte.

Conclusión. ¿Pediremos a Dios ver lo invisible?

 

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