La espera desespera

La espera desespera.

 Hago alusión a este refrán popular, para poder transmitir lo que tengo en mi corazón.

¡He entendido a Sarai! Si nuestra Sarai la esposa de Abram, probablemente juzgada por tantos a lo largo de la historia de la enseñanzas bíblicas.

Ella recibió junto con su esposo un gran milagro, pero para poder verlo cumplido tuvo que pasar por experiencias que realmente no entendemos del todo en nuestra cultura occidental, pero en el contexto que ella vivía era aceptable.

Génesis – Capítulo 16

16:1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
16:2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
16:3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
16:4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

A estas alturas, todavía no se cumplía la promesa que había recibido de parte de Dios “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.” Los años seguían pasando, las batallas en la mente y en el corazón, por seguir creyéndole a Dios se llevaban a cabo, la tristeza de ver que otras a su alrededor tenían hijos e hijas, no dejaban que Sara disfrutara de la vida, lo tenía todo, pero a la vez le faltaba todo.

Llega un día donde ella tuvo una idea brillante, para que seguir esperando, si puedo echar mano de lo que por su cultura era acostumbrado, ya no hay más que hablar. El resto de la historia sigue en los siguientes capítulos del libro de Génesis.

¿Cuantos de nosotros no nos hemos desesperado, al no recibir respuesta de aquello por lo cual estamos clamando?

¿Cuántos nos hemos lanzado a encontrar remedios, parches, para mitigar la necesidad que enfrentamos?

Realmente si nos sinceramos llegaremos a la conclusión que casi todos hemos caído en ese barco. Pero el paladín del universo entro en escena y lo que fue un arrebato de impaciencia, lo transformo de tal manera que Sarai aprendió su lección, llegando el tiempo tuvo a un hijo salido de su vientre.

Somos Sarai, cuando nos adelantamos y querer lograr por nuestros propios medios, lo que Dios quiere que sea un poderoso milagro en nuestras vidas, en su tiempo y con su aprobación, como parte de su voluntad, para nuestras vidas.

“La espera desespera” Sí es verdad, pero esa sensación, podemos llevarla ante nuestro sabio Dios, una y otra vez, porque Él no se cansa, precisamente es uno de sus atributos “Dios paciente”.

A propósito, de Sarai a Sara paso su tiempo, pero llego.

VSempris.

 

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