Haciendo Ministerio en los Últimos Tiempos.  1era.Timoteo 4:1-16

José Calame – Pastor

Haciendo Ministerio en los Últimos Tiempos.  1Timoteo 4:1-16

Introducción

Necesitamos estar entendidos acerca de los tiempos que vivimos.

La Profecía. El Espíritu Santo habla abiertamente y de manera profética de los tiempos que nos ha tocado vivir, son tiempos postreros o últimos tiempos. Esta frase alude al periodo de tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo (Hch.2:17; Heb.1:2). Entre las cosas que veremos, se encuentra la apostasía de muchos; en otras palabras, negarán las doctrinas fundamentales del cristianismo. Agrega que escucharan espíritus engañadores y doctrinas de demonios; los falsos maestros están enseñando doctrinas inspiradas en Satanás; pudiendo aún extraviar a líderes despreocupados (Jn.8:44; 1Jn.4:1-6). Lo interesante de esto, es que los falsos maestros creen estar inspirados divinamente, pero al abandonar la Palabra de Dios, se han vuelto insensibles a la verdad espiritual.

Uno de esos aspectos de falsa doctrina tiene que ver con el matrimonio, la familia y la ingesta de alimentos, de hecho, la clave la señala la misma Palabra: “todo lo que Dios creó es bueno y nada es desechable, si se toma con acción de gracias, porque por la Palabra de Dios y por la oración es santificado (1Ti.4:5). Así como estos, podemos mencionar otros errores doctrinales en el área de la salvación, la santificación, la utilización de los recursos económicos y otros, lo característico de estas falsas enseñanzas o estos ambientes religiosos, es el abuso espiritual.

Una de las características de ser buen ministro es enseñar con lo que estamos nutridos: palabras de la fe y de la buena doctrina. Lo segundo tal vez sea más sencillo de entender, pero, “las palabras de la fe”, ¿de qué se trata? Como normalmente operan las cosas de Dios; la gente no llega a la fe a menos que lea la Biblia o alguien le hable del mensaje del evangelio que ella contiene. Según la Palabra de Dios, el Espíritu Santo usualmente despierta una respuesta de fe dentro de nosotros y es la confiabilidad de esta Palabra en la que hacemos descansar nuestra fe. Las palabras de la Escritura son palabras de vida eterna, esta es la razón por la que es absolutamente necesario predicar el evangelio (Jn.5:38; 6:68; 14:24; Sal.119:89; Ro.10:17). Llegamos entonces a la conclusión que la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, es el único medio verdadero que transforma el corazón humano. La salvación por la fe es un acontecimiento único, mientras que la renovación de la mente, por la Palabra es un proceso continuo. Si ese proceso de transformación no se lleva a cabo, debemos hacer un alto y preguntarnos ¿qué ocurre conmigo?

Ante la realidad de falsos maestros enseñando falsas doctrinas, Pablo instruye a Timoteo a ejercitarse en la piedad. Piedad significa benevolencia, bondad, compasión, misericordia, en otras palabras…Jesucristo. Como elemento que sella la instrucción, Pablo afirma que la Palabra es fiel y digna de ser recibida por todos.  Dios ha preparado salvación para todos los hombres, pero sólo la alcanzan los que creen (1Ti.4:9-10).

Jóvenes Escuchen el Llamado de Dios. Ninguno ponga en poco tu juventud, apaga el menosprecio de otros siendo ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Lo que implica que debemos ser disciplinados en cuerpo, alma y espíritu. Condúcete de una manera ejemplar en cada momento de tu vida, déjate inspirar por Dios…

La permanencia en el Señor es sinónimo de perseverancia; ahora este principio es válido para todos nosotros no tan jóvenes, debemos perseverar hasta llegar a la meta. En este momento donde hay comezón de oír, comienza a ser una característica inusual, pero Dios desea que perseveremos.

Conclusión.

¿Aceptaremos el desafío de vivir para Dios en este tiempo? Oremos.

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