El orden divino en la relación familiar

Introducción

Volver al modelo bíblico de familia es importante hoy

La vida en familia en el orden divino. Muchos son los creyentes que no avanzan lo suficientemente rápido en su vida espiritual por falta de sabiduría. A veces aceptan con entusiasmo enseñanzas que no están conforme a lo que las Escrituras enseñan. Una de esas áreas sensitivas de falta de crecimiento, es justamente el ámbito familiar. Las relaciones entre esposos, entre padres e hijos y las relaciones laborales, son de las más afectadas por falta de conocimiento. Debemos entonces prestar atención a las advertencias de Pablo contra el poner oídos a quienes halagan las bajas pasiones, antes que edificar en la verdad; toda injusticia se pagará de la misma forma.

El cristiano presta servicios a otros como una manera de servir al Señor. En estos versos, esa verdad se aplica específicamente a la relación entre esposo y esposa. El papel que Dios asigna al marido es el cuidar y proteger a su esposa; así mismo, desde una posición diferente, ella debe servir a su esposo. Estos papeles no los seleccionan los cónyuges, tampoco los asignan de acuerdo a la cultura en la cual viven, sino que son dispuestos por Dios como un medio a través del cual se manifiesta la vida de Cristo en la tierra. En este contexto es que la palabra sumisión adquiere su pleno significado bíblico para la vida familiar: el marido y la esposa, ambos por igual, están sometidos a Dios para la realización de las funciones que Él les ha asignado. En el servicio que se prestan el uno al otro, el marido y la esposa sirven y honran a Cristo (se trata de Dios y no de nosotros). La palabra “someteos” (griego, hupotasso) está formada por hupo(debajo) y tasso (arreglar de una manera ordenada). En este contexto, describe a una persona que acepta su lugar bajo el orden constituido por Dios; también nos recuerda que la encomienda de Dios de someterse no está dirigida solamente a las esposas. Por ejemplo en Stg.4.7, el apóstol hablando a todo los cristianos, hace énfasis que la verdadera fe es humilde. La humildad es lo opuesto al orgullo egoísta y la ambición centrada en sí misma que caracteriza la actual era de maldad. Por tanto, ser alguien centrado en sí mismo es estar enemistado con Dios.

El otro texto que nos da luces se encuentra en Ef.5.21, este verso en particular es el preámbulo a la relación matrimonial comparada con la relación de Cristo y su iglesia. El texto en mención, nos presenta el marco de los principios de amor y respeto que deben marcar la relación matrimonial Ef.5.33. Entonces una actitud desinteresada y solícita en nuestras relaciones familiares debe ser un testimonio continuo para otros, demostrando que Jesús reina en nuestros hogares.

Relaciones significativas. Regresando al texto en Colosenses, el apóstol habla a las casadas, a los maridos, pero también lo hace a los hijos y les ordena obedecer a sus padres en todo porque agrada al Señor. Es importante tener claro, que “todo” no incluye aquellos aspectos que van en contra de los principios de Dios. Para que lo anterior se pueda dar con fluidez y amor, los Padres no debemos exasperar a nuestros hijos; la expresión significa irritar, o desalentar a los hijos gritándoles, reprendiendo injustamente o menospreciando sus esfuerzos; ya que tales cosas hieren sus espíritus y contribuye a hacerlos tímidos Pv.18.14. Sigue aportando Pablo a otras relaciones significativas para el hombre además de su cónyuge e hijos, son los colaboradores y/o colegas de trabajo. A nosotros en el rol de “empleados” debemos obedecer en “todo” a los “jefes terrenales” no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Relacionado o en contraposición, se encuentra en Stg.5.3-6 donde se advierte a los potentados (dueños, jefes, empresarios, etc.) a ser justos en el trato y pago a sus subalternos.

Conclusión. ¿Estamos mi familia y yo viviendo en el modelo de Dios?

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