DIOS TRAE LUZ EN MEDIO DE TINIEBLAS

 

Josè Calame, Pastor 
Lucas 1:67-80.
Introducción
Es importante que compartamos el mensaje de luz y esperanza el día de hoy.

La Canción Profética: Conocida en latín como el Benedictus, por la palabra con que empieza en la versión latina. La primera parte del cántico que va del vs.68-75, trata de la salvación que está a punto de llegar en la persona del Mesías, el hijo de María. La redención prometida llegó, la presencia corporal de Jesús en medio de Israel y en medio de los hombres es una visitación de Dios mismo interviniendo en lo cotidiano del ser humano, para experimentar lo sobrenatural de Su presencia. Recordemos que Israel había pasado a ser una nación subyugada por muchos gobernantes a lo largo del tiempo. En el momento en que Dios interviene en la nación, luego de 400 años de “silencio”, el dominador era el Imperio Romano. La historia repetida del pueblo de Israel: se aparta de Dios para creer y seguir dioses falsos y cuando se estrellan, recuerdan al Dios de la Palabra y lo buscan fervientemente. Podemos decir entonces, que la verdadera restauración es fruto de ser moldeados interiormente por la Palabra y no por el resto del mundo. Volverse a Dios no es asunto de mantener las formalidades religiosas sin convicción interior, sino, buscar a Dios de corazón. Creo que la palabra dada a Isaías nos ayudará a entender que nos corresponde alinearnos, sujetarnos, someternos al Dios de los cielos y la tierra (Is.46:8-13).De hecho, el desea librarnos de nuestros enemigos (enfermedades, acosos, influencias demoniacas, etc.) con el fin de servirle sin temor, en santidad y en justicia todos nuestros días (Lc.1:74-75). La segunda parte del canto (vs.76-79), se relaciona con el ministerio de Juan como precursor del Mesías.

Compartiendo el Mensaje: Seguramente estará de acuerdo conmigo, en que la tarea dada a Juan es la misma que tiene la iglesia del Señor Jesús hoy.
Había un remanente fiel que esperaba la intervención de Dios, algunos de ellos son aquellos que por nombre conocemos en la historia del nacimiento de Juan y de Jesús. Es indudable que a los suyos vino (Israel), pero no le recibieron, pero a todo aquel que cree, se le otorga el derecho de ser hijo de Dios (Jn.1:11-12). Queda en evidencia entonces, que no se trata de la relación genética natural con Abraham, sino de la relación de fe. Creer lo que dice Dios en Su Palabra. ¿En qué consistiría el ministerio de Juan el Bautista? Debía preparar el camino para el mayor de todos los encuentros. Israel con Su Dios hecho carne. ¿Cómo lo haría? Enseñando sobre la salvación de Dios por fe, para perdón de pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios (Lc.1:76b-78ª). Esto me huele y sabe a gracia. No hay quien supere a Dios en mostrar gracia. Su misericordia es tan entrañable, que Su Hijo venía en camino para que pudiéramos ver, palpar y escuchar Su voz (Jn.1:14). Agrega Lucas, “con que nos visitó desde lo alto la aurora” (vs.78b). Literalmente, el Mesías, la Luz del mundo, descendió de lo alto para encontrarse con nosotros. Este mismo pensamiento lo afirma Juan dando testimonio de Jesús a quien conocía personalmente (Jn.1:8-10); por otro lado, Pablo nos afirma que Jesús estaba en gloria con Su Padre y lo dejó para venir y estar con nosotros (Fil.2:5-8). El objeto final, traer luz en medio de la oscuridad que vivía Israel y todos los seres humanos. El hecho que no haya luz es sinónimo que hay sombra de muerte, pero Él vino a traer vida y vida abundante y así encaminarnos por camino de paz (Jn.10:10). Al despedirse de los suyos, antes de ser entregado y pagar por los pecados de la humanidad, dijo que les dejaba Su paz (Jn.14:27). Hay muchos que necesitan conocer a Jesús y nosotros tenemos el mensaje.
Conclusión.
¿Compartiremos con otros el mensaje de luz y esperanza?

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