CUÁN ALTO PODEMOS SALTAR

 

No cabe duda que la mente y el corazón juegan un papel vital en lo que alcanzamos o nos atrevemos a intentar alcanzar.  Por un lado está la necesidad de una razonable y saludable confianza en uno mismo pero por otro, también necesitamos la perspectiva del plan que Dios tiene para nuestras vidas y Su capacidad de abrirnos puertas para ejecutarlos.  De una manera u otra, necesitamos abrirnos a las posibilidades que Dios coloca delante nuestro este nuevo año… haciendo a un lado los fracasos—y aún los triunfos—de ayer.  Se trata, en última instancia, de “saltar tan alto” como podamos en este nuevo año para convertirnos en todo lo que Dios nos creó para ser.  Adelante y que Dios les bendiga.
 
«El Capellán»
 
CUÁN ALTO PODEMOS SALTAR
Los entrenadores de pulgas han observado un hábito predecible y extraño de las pulgas mientras las entrenan.  Las pulgas son entrenadas colocándolas en una caja de cartón con una tapa.  Las pulgas saltarán y chocarán contra la tapa de la caja de cartón una y otra vez.  Mientras uno las observa saltar y chocar contra la tapa, algo muy interesante se torna evidente.  Las pulgas siguen saltando pero ya no lo hacen lo suficientemente alto como para chocar contra la tapa.  Aparentemente, el dolor de cabeza—al golpearse—las fuerza a limitar la altura de su salto.
 
Cuando uno retira la tapa, las pulgas siguen saltando pero no saltarán fuera de la caja.  No saltarán fuera porque no pueden saltar fuera.  ¿Por qué?  Las razón es sencilla.  Se han condicionado a saltar a una altura particular.  Una vez que se han condicionado a saltar solo a esa altura, ¡eso será todo lo que harán!
 
Muchas veces, la gente hace lo mismo.  Se restringen a sí mismas y nunca alcanzan su potencial.  Al igual que las pulgas, fallan en saltar más alto, pensando que hacen todo lo que pueden hacer.
 

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