ANUNCIANDO EL REINO DE DIOS

José Calame – Pastor

Mateo 11:12-19

Introducción

El mensaje de salvación es vital anunciarlo, hoy.

El Escenario. Jesús termina de dar instrucciones a los doce, a los cuales envía a predicar el mensaje del reino. Les dio poder para sanar y echar fuera a los demonios; Él por su parte, iría a las ciudades de ellos a realizar el mismo trabajo. Mientras esto ocurría, Juan, el último de los profetas del Antiguo Testamento, estaba en prisión y le mandó a preguntar a Jesús si realmente Él era el Cristo o esperaban a otro (Mt.11:3). Jesús elogió a Juan como hombre de valor, de consagración y de grandeza (Mt.11:7-11).

Cuando vemos el texto bíblico leído, nos damos cuenta de que este asunto del Reino de Dios y su mensaje, no es cosa de juego. Aunque el texto griego es difícil de traducir, la idea de este verso es que el reino de los cielos, que Jesús estableció como un poderoso movimiento, es como un reino ajeno que irrumpe el quehacer de los hombres; exige de ellos una reacción igualmente fuerte y radical. Los violentos son quienes lo arrebatan, gente de gran entusiasmo y dedicación, que desea responder al llamado y propagar enérgicamente el mensaje y la dinámica del reino de Dios. El reino avanza victorioso en medio de violentos conflictos y batallas espirituales.

El mismo Jesús usa de modelo a Juan y a Elías, como ejemplos que aún en medio de la adversidad y la falta de fe, el reino se abre paso con fuerza rompiendo el statu quo del ser humano. Trasciende la delicadeza (vs.8) de los graves formalismos religiosos y no es un mero juego de muchachos (vs.16-17). Rehúsa bailar al compás de la música que mueve la sociedad, la cual pretende hacer que la comunidad religiosa provea entretenimiento (tocar flauta) o tradicionalismo muerto (os endechamos).

Jesús define la “violencia” expansión de su reino al hablar del “fuego”, y la “espada” símbolos del combate político o militar.

Es importante entender que el Maestro no ataca las relaciones familiares, pero indica que ninguna atadura terrenal, no importa cuál sea, debe impedir la total entrega a Dios (Mt. 10:34-39). Esta entrega puede que dé lugar a que algunos miembros de la familia esquiven a otros (vs.35-36). Aquí la cruz, que es un instrumento de muerte, simboliza la disposición de ofrendar la vida al Maestro, no el cargar con algún peso o dolencia particular.

El Movimiento del Reino. El trastorno ocasionado por el reino de Dios no obedece a una provocación política o invasión militar, es consecuencia de la sacudida que el orden de Dios provoca en las relaciones sociales, familiares, ciudades y naciones, debido a la manifestación del Espíritu Santo en la vida de la gente.

El avance del reino es el resultado de dos cosas: predicación y esfuerzo. El evangelio o mensaje del reino debe proclamarse con pasión espiritual, en cada generación, por lo cual, cada uno debe tomar la decisión de responder o no a la verdad.

Para que este mover continúe debemos:

  1. buscar vehemente la voluntad de Dios a través de la oración.
  2. debemos saber que confrontaremos a los demonios.
  3. debemos esperar la ocurrencia de milagros.
  4. debemos tener un corazón ardiente en el trabajo evangelístico.

Hay un trabajo intencional que hacer para lograr que el mensaje sea esparcido por todas partes, razón por la cual invertimos aquí en Panamá y en países fuera de nuestra nación. La historia de la cristiandad tiene episodios tristes en donde los hombres de Dios han querido imponer por la fuerza el reino en la vida de otros, todos han sido fallidos. Hoy tenemos la gran oportunidad de ser coherentes al llevar el mensaje a otros.

Conclusión.

¿Seremos coherentes al anunciar el mensaje de salvación?

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