EL LLAMADO AL MINISTERIO (1Timoteo 3:1-16).

José Calame – Pastor

Introducción

Hay que tener claro la realidad de hacer ministerio en medio de la iglesia, hoy.

Carácter del Siervo de Dios. El liderazgo cristiano debe ajustarse a las exigencias escriturales que aquí se dan, manteniendo la estabilidad en las cosas básicas de la vida y el fundamento de la fe.

La idea dominante entre los líderes del Nuevo Testamento era que el ministerio le pertenecía a la comunidad de creyentes en su totalidad. En otras palabras, los ministerios le pertenecen a la iglesia local y no a una persona o un grupo de ellos. La ordenación de líderes consistía primariamente en la selección de individuos de madurez y carácter puestos a prueba, para dirigir, de modo que toda la iglesia pudiera funcionar efectivamente en adoración, servicio, evangelización y en el desempeño de los dones espirituales individuales. Los rasgos que deben poseer los líderes de la iglesia están cuidadosamente bosquejados en los que vimos en la lectura inicial y en Tito 1:5-9.

Se da cuenta que no existe referencia a linaje familiar o a algún rito del pasado, como ocurre con el sacerdocio del Antiguo Testamento. En lugar de ello, se hace una evaluación de la ética y la moral, sostenida y comprobada del líder.

Se menciona más de una docena de cualidades significativas que se espera posea el líder, entre las que se incluye la preparación espiritual, el autocontrol, la buena disposición social, el orden doméstico y un vivir santo. La base para un ministerio permanente y sostenido es la dedicación que pongamos en estos elementos fundamentales. Al llegar a este punto, debemos rescatar el hecho que todos estamos en formación, no estamos completos y es aquí donde cobra mayor preponderancia el discipulado y/o la mentoría, debemos rendir cuentas a alguien.

Liderazgo. Este asunto de liderazgo no es cuestión de títulos o rangos en la comunidad de fe, sino que tenemos el compromiso de ser ejemplo de vida para otros.

Dentro de este paquete de liderazgo, Pablo instruye en dos direcciones específicas a los obispos y diáconos que tienen funciones dentro del cuerpo. En relación con el primero, una de sus funciones es corregir y enseñar al rebaño, en otros escritos, también se les llama ancianos; debe ser irreprensible, no se le puede acusar de nada. Marido fiel y debe administrar bien su casa, para tener la habilidad de administrar la casa de Dios.

En cuanto a los diáconos, no define la exacta naturaleza y los deberes precisos del oficio, pero el significado de la palabra sugiere la función de servir en calidad de ayudante. Probablemente surgió cuando se escogieron los siete asistentes de los apóstoles (Hch.6), aunque en aquella ocasión no se les adjudicó título oficial alguno. Lo mismo ocurre para el caso de las diaconisas (1Ti.3:11). Dentro de los rasgos más relevantes esta la honestidad de las mujeres, pero se aplica igual a los hombres, significa: digno, decente, respetuoso, debemos ser ejemplo a tal punto que suscitemos el respeto de los demás, este rasgo debiera caracterizar a todas las parejas cristianas, sean líderes o no en la iglesia local.

Todo liderazgo debe fundarse en la motivación del servicio y debe mantener el orden cristiano en la iglesia, eso significa que si a usted algún diacono/ujier le hace una observación, su respuesta debe ser rápida y positiva y no reactiva y negativa ante las palabras de ese líder. Porque todos somos responsables del ambiente que se dé, en la reunión de adoración de la iglesia.   El pueblo de Dios debe orar constantemente por aquellos que tienen autoridad y responsabilidad sobre la iglesia y también por los líderes en la sociedad.

Conclusión.

¿Estás involucrado en el servicio como parte de la iglesia local? Oremos.

 

Publicar un comentario

You must be logged in to post a comment.