USANDO NUESTRO GPS

 

La original y contemporánea reflexión de hoy nos lleva a considerar cuánto estamos dispuestos a confiar nuestra efectividad en el manejo a un satélite y su programa de aplicación y sin embargo, damos tan poca importancia a la única guía que puede garantizar que lleguemos a nuestro destino eterno y de manera que valga la pena.  ¿Cuántos dolores de cabeza y sinsabores hemos experimentado tan sólo por no utilizar la guía sagrada?  Pero nunca es tarde para comenzar de nueva—¡dar reinicio a nuestro programa de vida!  Aprovechemos este fin de semana para congregarnos con tantos otros con necesidad de ajustar sus GPS espirituales y permitamos al Espíritu Santo y Su Santa Palabra guiarnos mientras adoramos corporativamente al Salvador.  Adelante y que disfruten de un maravilloso fin de semana con la bendición de Dios.
 
«El Capellán»
 
 
Hoy, mientras conducía, ignoré la voz originada en mi GPS porque pensé tener una mejor ruta para llegar a mi destino deseado.  Sin embargo, estaba equivocado.  Muy equivocado.  No solo tomé la ruta equivocada sino que, al hacerlo, enfrenté obstáculos adicionales y bloqueos en el camino.
 
Primero, tomé una calle en la que había una construcción y un carril estaba bloqueado.
Entonces llegué a una intersección muy congestionada y el semáforo no estaba funcionando y ya todos sabemos que la gente no comprende que debe hacer un alto en una intersección de cuatro vías.  Cuando finalmente pensé que estaba en la ruta correcta, llegué a los rieles del ferrocarril y al más largo tren que jamás había visto; así que tuve otro retraso.
 
Lo que debió haber sido un viaje de 10 minutos se convirtió en uno de 55.  También resultó en mucha frustración, estrés y finalizó con un terrible dolor de cabeza.  Enfrenté con todos estos asuntos innecesarios todo por no haber permitido al GPS hacer exactamente lo que lo compré para hacer: dirigirme de un destino a otro.  Aunque al comprarlo, estaba supuestamente diciendo que confiaba en él para hacer el trabajo para el cual fue creado.  Sin embargo, todavía pensé que mi ruta era la mejor… y fíjense dónde me llevó.
 
A menudo hacemos lo mismo con nuestro caminar cristiano.  Dios nos ha provista con un GPS para la vida: la Biblia (un buen amigo mío la llama el Sistema de Posicionamiento de Dios).  La Biblia tiene instrucciones/direcciones claras y concisas para cada aspecto de nuestra vida.  Dios nos dio a cada uno de nosotros acceso al Espíritu Santo para recordarnos y darnos un empujoncito cuando comenzamos a desviarnos de la ruta designada.
 
Sin embargo, al igual que conmigo esta mañana, muy a menudo sentimos que sabemos mejor que el GPS (Biblia) y decidimos seguir nuestra propia ruta.  La Biblia dice que giremos a la derecha y lo hacemos hacia la izquierda.  A propósito bloqueamos esa vocecita que nos sigue diciendo que demos una vuelta en “U”.  ¿Y qué pasa?
 
Nos hallamos preguntándonos cómo fue que nuestras vidas llegaron donde están: trabadas en situaciones malas, enfrentando obstáculos sin sentido y esperando que pasen trenes que, para comenzar, nunca debieron estar en nuestra ruta.
 
Y sí, Dios puede volvernos al camino correcto tal y como el GPS lo hizo en mi auto.  Pero primero necesitamos soltar el control y escucharlo.  Así que, animémonos.  Pudiera tomar más tiempo del que debiera pero podremos regresar al camino correcto y llegar a ser todo lo que Dios nos llamó a ser.
 
“Ordena mis pasos con tu palabra y ninguna maldad se enseñoree de mí” (Salmo 119:133).
 
 
Fuente: www.AllWorship.com

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