PROCLAMACIÓN DE LA VICTORIA FINAL EN CRISTO

 

 

José Calame, Pastor 

Apocalipsis 12:7-12

Introducción

Es importante tener hoy, la perspectiva correcta de la victoria final.

La Perspectiva Escatológica de la Lucha. La profecía de Juan en Apocalipsis 12, transmite el mismo mensaje esencial que Daniel 7. La diferencia principal entre ambos reside en que Juan escribe después de la primera venida, la muerte victoriosa, la resurrección,  y la ascensión de Cristo (Ap. 12:5). A partir del verso 7, se relata la guerra continua sobre la tierra, la victoria de los redimidos y la razón de esa victoria (vs.12). El texto bíblico, hace referencia a dos hechos indiscutibles: el reino de Dios ya ha establecido el triunfo sobre la serpiente (vs.9-10) y  todavía aquellos comprometidos en el conflicto en el nombre del Cordero, algunas veces son conquistados por la muerte (vs.11). La presencia del reino en nuestro tiempo, llama a cada creyente, a una lucha espiritual responsable y a una victoria segura. Al mismo tiempo, el mal lucha por sobrevivir, aún moribunda la serpiente se retuerce amenazadora; de ahí que, nuestra situación temporal sea a menudo difícil y nos veamos envueltos en una fiera, y  a veces., dolorosa lucha que, aparentemente termina en un indeterminado empate, frente a nuestro enemigo. Pero a éste le queda “poco tiempo”, hasta que finalmente, el reino por venir (vs.10) llegue a ser el reino cumplido (Ap.19-22).

Proclamando la Victoria Final. No hay declaración bíblica más grande que ésta. Aquellos que sufren padecimientos cataclísmicos de los últimos días, los soportarán proclamando constantemente el invencible poder de la Sangre del Cordero y de su fe en Cristo. Con la victoria de Cristo sobre Satanás, vemos a quienes han mantenido su confesión de fe y por lo mismo, han compartido Su victoria. Con sus pecados ya borrados y la declaración de la obra redentora de Jesús en sus vidas, silencian los intentos del príncipe de las tinieblas por intimidar a los hijos de Dios.   La voz acusadora de éste, de condena y culpa, se desvanece ante el triunfo del Calvario, por lo tanto, debemos declarar firmemente nuestra fe en la obra cumplida de la Cruz y participar constantemente en la final victoria de Jesús. Venciendo a Satanás mediante el poder de la cruz y la firmeza de nuestra confesión de fe en el triunfo de Cristo. Esto es más que decirlo con los labios, es una actitud de vida completa, es un testimonio real, producto de entender y rendirnos ante la majestad de Aquel que conquistó a la muerte y Su poder, por medio del Espíritu Santo de Dios.

El Arma Principal del Pueblo de Dios.  La Sangre de Cristo, el Cordero sin mancha. Ella hace que el pueblo prevalezca, porque responde a todas las acusaciones del enemigo. Satanás, controla y derrota a la humanidad inculpándola por sus pecados heredados y por los cometidos por libre escogencia. Actúa como un verdadero chantajista, siendo él la fuente externa de tentación y por otro, la fuente de todo mal. Pero aquellos que creemos en el Señor y Su obra redentora, sabemos que la sangre satisfizo todos los cargos en nuestra contra, nos ha unido a Dios y nos ha provisto de todo lo necesario para derrotar al enemigo. Esta sangre, ha establecido un inquebrantable vínculo con un Dios que previene contra los intentos de Satanás, de separar a los cristianos de los recursos eternos y suficientes que el mismo Padre ofrece. Dios mismo nos ha declarado justos y victoriosos por medio de la Sangre de Jesucristo. ¡Aleluya!

Siendo así, no importa cual escuela de interpretación escatológica prefiramos, lo cierto es que tenemos un enemigo común que ya ha sido vencido por nuestro capitán, Jesucristo. El asunto es estar abrigados por la cruz y cubiertos por la sangre que Él derramó, la cual nos ha dado acceso a la divinidad. Ante esta realidad, la perspectiva del futuro recibe aliento y equilibro.

Conclusión.

¿Viviremos cubiertos bajo la Sangre del Cordero, anticipando la victoria final?

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