Mensaje Dominical

 

9 de octubre, 2016
EL EVANGELIO DEL REINO…EL TIEMPO DE DIOS. Marcos 1:14-15+
José Calame, Pastor

Dios fue el creador de toda vida, hechura suya somos.

La Soberanía Divina. El punto de partida ineludible para estudiar el tema “del reino de Dios” es Génesis 1:1, aquí encontramos al Soberano de todo el universo, cuyo reinado y gobierno se describen desde el principio. Tres expresiones son importantes conocer: Su reino, es decir el radio de acción de su soberanía es transcendente. No sólo incluye a todo el universo físico, sino que lo excede; existió antes de toda la creación, lo transciende y en virtud de haberlo creado, todo lo que existe está en Él (Jn.1:14,18; Col.1:19, 2:9).

Su Reinado o el poder mediante el cual gobierna, lo ejerce mediante Su voluntad, Sus palabras y obras. Por Su voluntad creadora Dios diseña y decide, mediante Su palabra, da existencia a la creación y por Sus obras, Su Espíritu demuestra su ilimitado poder, crea al mundo y los seres vivos, en un periodo de seis días, en Su tiempo, de acuerdo a sus planes.

Su Gobierno o autoridad para gobernar radica en su preexistencia y Su santidad. Él es antes de la creación, “en el principio”. Como Creador, el gobierno de lo creado debe estar en sus manos, Su benevolente intención de crear cosas buenas revela Su naturaleza santa (completa y perfecta) lo cual confirma Su derecho moral a regir la creación. Por tanto, toda autoridad, reino y poder fluyen de Dios. Desde esta perspectiva y condición, Jesús afirma (Mt.28:18-20). Por tal motivo y justificación, nosotros debemos responder a la orden que da Jesús a la iglesia de todos los tiempos.

Antes de la Caída. Evidentemente, antes de este acontecimiento cósmico, el hombre estaba en una posición de privilegio, era el representante de Dios sobre la tierra; se le había dado instrucciones específicas para realizar su función juntamente con la autoridad para realizarlo (Gn.1:26-28). Luego entonces el ejercicio de este señorío se origina en el deseo divino de hacer a los seres humanos a Su propia imagen y semejanza. Por lo que la habilidad humana para cumplir, descansaría en su continua obediencia a la autoridad de Dios como Señor de la creación. Su poder para reinar en la vida dependerá de su fidelidad a la hora de obedecer la ley divina. Dios ha diseñado los límites con el fin que vivamos.  Los mismos están respaldados por Su palabra; por lo que al traspasarlos habrá consecuencias y muchas de ellas nefastas.

Consecuencias de la Caída. Nuestro mundo actual no refleja el orden del reino que originalmente deseaba Dios para el disfrute del ser humano en la tierra, así como tampoco refleja el reino de Dios como finalmente se experimentará (Is.11:7, 35:9, 65:25).

Debido a la desobediencia a los términos en que Dios delegó en los humanos la autoridad para gobernar, caen y así pierden su potestad para regir lo creado (Gn.3:22-23). Todo lo delegado, cae bajo maldición, mientras su relación con Dios, fuente primordial de su autoridad para regir, se coarta (Gn.3:17-18). Dos hechos adicionales tienen lugar: 1. Por su desobediencia a Dios y la sumisión a las sugerencias de la serpiente, el gobierno humano se le confisca y se da a la serpiente (Lc.4:6; Ap.12:9. 2). En medio de la tragedia de estos eventos, Dios no se queda de brazos cruzados y activa el plan de redención de la humanidad y promete un plan de redención para recuperar lo perdido, estableciendo el primer sacrificio (Gn. 3:21). Ahora cobra mayor sentido, toda la vida de Jesús. Su nacimiento virginal, sus enseñanzas, el no haber cedido ante las tentaciones de Satanás, no sólo en el desierto, sino a lo largo de todo Su ministerio. Saltan declaraciones como: “Yo no he venido para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Jn.5:30). Mi comida es hacer la voluntad del que me envió (Jn.4:34) y otros. Jesús tenía un propósito claro, el mensaje del reino en su mente y corazón.

Conclusión.

Entendamos que Dios es nuestro creador.

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