LOS PERDIDOS

José Calame –  Pastor

 Lucas 15:1-10.

Introducción

Es necesario entender que aquellos que no están en Cristo están perdidos.

Escenario: Como buen Maestro, Jesús era especialista en enseñar por medio de parábolas. La finalidad de esta era mostrar una verdad espiritual, comenzando desde un punto o hecho conocido por los oyentes, que pertenecía a lo cotidiano o doméstico.

Si bien Jesús vino a buscar lo que se había perdido, Israel, como nación nunca se vio a sí misma como perdida: confiaba en su herencia religiosa. Tenía a los patriarcas y a los profetas, por lo que se sentía completa y plena. Los profetas continuamente llamaban la atención de Israel con el fin de que se volvieran al Dios verdadero, no bastaba que tuvieran y supieran la Ley. Aún más, no bastaba que fueran irreprensibles como el caso de Pablo, (Fil.3:6); era necesario que recibieran la oferta de justificación de Dios, al colocar su fe en Jesús.

Los publicanos y pecadores eran entre otros, grupos que estaban excluidos de la religión hebrea, no porque Dios los excluyera, sino por una muy mala interpretación que hacían los líderes religiosos del texto bíblico. Todos tienen derecho de acercarse a Dios, de hecho, el vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lc.19:10).

En medio de una sociedad agropecuaria, pasar por la experiencia de la pérdida de una oveja, era una tragedia. Era tan importante, que el dueño, dejaba en el desierto a las noventa y nueve para ir en busca de la perdida. Algunos han tergiversado la parábola, ésta no dice que descuidó a las noventa y nueve o que no les importaba y las deja solas. La parábola si dice, que fue en busca de la perdida. Lo que habla de la importancia de los perdidos para Dios. El gran amor que les tiene, lo lleva a moverse e incomodarse por esa perdida, porque sabe que, si no va en su rescate, morirá víctima de los depredadores o por falta de agua y pastos.

Dios mismo, hablando acerca de Israel, le muestra a Ezequiel su corazón (Ez.34:5-6, 16). Se preocupa por las ovejas perdidas, enfermas, debilitadas por falta de alimento adecuado y las abusadas. De hecho, como comentario adicional, Él juzgará entre ovejas, entre carneros y machos cabríos. Juzgará el trato que da una oveja a otra y cada uno tendremos que dar cuentas por lo actuado (Ez.34:17-21).

Notemos lo que hace el pastor al encontrar a la oveja perdida, la pone en sus hombros e inicia el viaje de retorno. No la regaña, ni tampoco le dice, ahora vas caminando de vuelta…esto es misericordia; además, lo hace con gozo (Lc.15:5). Va más allá del gozo en su corazón y reúne a sus amigos para compartir su alegría por haber encontrado a la que estuvo perdida (Stg.5:20).

La Segunda Parábola: Al igual que la anterior, tiene el mismo sentido y significado. Creo que muchos hemos experimentado el dolor y casi desesperación de haber perdido dinero. Sobre todo, cuando lo teníamos destinado para algo en particular. Esta nueva imagen, lleva a la mujer a esforzarse, levantar y mover cada pieza de la casa, no deja por fuera ningún elemento e incluso, si hay que poner luz, se hace todo ese esfuerzo con el fin de encontrar la moneda perdida y cuando la encuentra, comparte con sus amigas la satisfacción y la alegría de haberla encontrado. Los perdidos para Dios son importantes, a tal punto que demostró Su amor, dando a Su único hijo para morir, por aquel que crea en Él (Jn.3:16).

Finalmente, es Jesús quien afirma, que hay gozo delante de los ángeles de Dios, por un pecador que se arrepiente.

Conclusión.

¿Saldremos en busca de los perdidos?

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