LA PRESENCIA DEL CRISTO VICTORIOSO DA SEGURIDAD. (Hebreos 11:1-6)

570397851_640x36013 de noviembre, 2016

Introducción

Es importante saber que Jesucristo está con nosotros hoy.

Fe: Se trata de una firme convicción (certeza) de cosas que no se ven e indudable esperanza de una recompensa futura. La palabra griega que se traduce certeza de Hebreos 11:1, es literalmente “pararse debajo” y se usaba en el sentido técnico de una “escritura de propiedad”. La idea básica es situarse debajo del derecho a la propiedad para apoyar su validez. De esta manera, la fe es la certeza de lo que se espera. ¿Qué esperamos de Dios? Dios ha dado sus promesas para que tengamos certeza de que la espera no será en vano.

Miramos con mucha admiración a los hombres y mujeres de fe en la Biblia y así debe ser, pero ellos no alcanzaron buen testimonio por sus logros, santidad personal o simplemente una aceptación pasiva de las promesas divinas. Todo lo contrario, con una activa certidumbre, sabían que Dios no mentiría y cumpliría lo prometido a sus vidas; las cuales estaban relacionadas con el plan supremo de salvación, no sólo para Israel, sino para toda la humanidad. Por lo cual, expresaron su fe en obediencia, perseverancia y sacrificio. Este enfoque de la fe, es totalmente contrario a la visión de fe que tiene el mundo cristiano post moderno de una buena parte del mundo. Una actitud pasiva, casi como estar sentado en un restaurante, esperando que el mesero venga a presentar la carta y esperar el plato, una vez hecho el pedido.

La fe bíblica es otra cosa totalmente diferente, a menos que Dios explícitamente diga: “… estad quietos y ved…” (Sal.46:10)

Su Presencia es Garantía de Victoria: Como hemos aprendido y leído, Jesucristo es el Mesías, el Ungido prometido de Dios, el Salvador y Señor, no sólo de Israel, sino de toda la humanidad. Él ha pisado la cabeza de la serpiente, dándole un golpe mortal; ciertamente, fue herido en el talón, pero se levantó al tercer día de entre los muertos, (1Co.15:20). Toda Su vida desde antes de su nacimiento hasta su muerte vicaria, fue anunciada por los profetas, haciendo una proclamación de triunfo (Is.53:12).

Para el final de Su ministerio, antes de ser entregado para ser muerto por los impíos, Jesús animó a sus seguidores a recibir la paz que le daba, ya que en el mundo tendrían aflicciones, pedía que confiaran, porque Él había vencido (Jn.16:33). Aún no se había levantado de los muertos, pero podía asegurar Su futuro, porque sabía que Dios mismo lo sostendría.

De cara al futuro próximo, Jesús promete a los vencedores que se sentarán con Él en Su trono, así como Él ha vencido y se ha sentado con Su Padre en el trono del Padre, (Ap.3:21).

Una poderosa verdad que debemos tener presente siempre, es el hecho que Jesucristo venció a Satanás estando en su naturaleza humana, al vencer no sólo la tentación (Lc.4:13) (ataques con el fin de desviarlo de hacer la voluntad de Dios), sino también propiciar el plan de atentar contra su vida, creyendo que, con la muerte de Jesucristo, terminaría el dilema y seguiría siendo el señor del mundo (Jn.12:31; He.2:14; 1Jn.3:8). En 2Tesalonisenses 2:8, a Pablo le es revelado, el fin del diablo: será muerto y destruido. Mientras hay muchos que creen las mentiras de Satanás, en vez de la poderosa verdad de Dios, revelada en la persona de Jesucristo. Llegará el día en que la fuerza que detiene el mal en este momento será quitada y se levantará con toda su fuerza. Todavía hoy estamos a tiempo de vivir y predicar la verdad de Dios, de creer en Dios y Su Palabra; además contamos con el auxilio del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad. Lastimosamente, habrá muchos que escogerán la mentira en vez de la fe que salva por medio de la persona de Jesucristo.

Conclusión. ¿Viviré entendiendo que Jesús está conmigo?

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