LA NECESIDAD DE PERDÓN

 José Calame – Pastor

Levítico 4:20

Introducción
Es importante conocer la importancia del perdón, hoy.

El Antiguo Pacto y el Perdón. La primera vez que la Escritura hace mención del término “perdón” lo hace en el libro de Levítico, asociado a la ofrenda por el pecado. La ofrenda por el pecado debía ser entregada por el sacerdote ungido (Lv.4:3); la congregación de Israel (Lv.4:13); el gobernante del pueblo (Lv.4:22) o un individuo del común del pueblo, (Lv.4:27). Al final, esta compleja actividad de cada uno de los miembros de la sociedad judía tiene como objetivo obtener perdón por el pecado. Al pecar eran culpables de violentar la Ley; por lo tanto, todas las formas de sacrificio de animales no eran otra cosa que, figuras que nos mostrarían finalmente, lo que hizo Jesús en la cruz (Is.53:10). Luego en Levítico 16, se lee sobre la norma del día de la Expiación o día del perdón; el asunto era de suma importancia para el pueblo.

Cuando estudiamos la historia del pecado de nuestros primeros padres (Adán y Eva), observamos rápidamente que Dios tomando la iniciativa, da muerte a animales inocentes para cubrirlos, ya que ellos se habían hecho sus propios trajes para cubrirse. Dejando claro que ninguno puede cubrirse a sí mismo cuando quiebra los mandamientos del Señor. Él proveyó lo que necesitaban para seguir viviendo (Gn.3:21).

Todos los hombres, no importa su posición o rol, son pecadores; desde el sacerdote ungido, hasta el común de los hombres, necesitan del perdón de Dios. En este contexto, la expiación, es una palabra muy importante en la teología cristiana (Lv.17:11). Sin sangre no hay expiación, es la declaración más clara de la necesidad de la sangre en relación a las ofrendas de sacrificio: la vida está en la sangre. En otras palabras, el sacrificio implica cambiar una vida por otra. La vida y la sangre fueron dadas sobre el altar con el propósito específico de expiar (perdonar, redimir), reconciliar con Dios al pecador. No hay expiación aparte del derramamiento de sangre o la entrega de la vida. Esta verdad escritural, se afirma en el Nuevo Pacto en Hebreos 9:22. La sangre de Cristo cumplió los requisitos del Antiguo Testamento de redención, ya que la sangre de Cristo supera los sacrificios cruentos del Antiguo Pacto y satisface eternamente los requisitos de un Dios Santo (He.9:12).

El Nuevo Pacto y el Perdón. El creer que Dios estaba perdonando a la humanidad por medio del sacrificio de Jesucristo, sigue siendo motivo de discusión en algunos círculos y objeto de burla en otros. Pero también debo decir, que es la más poderosa de las realidades espirituales que muchos hemos abrazado por fe. Este era el mensaje de Pablo, por eso decía que se le había encomendado el ministerio de la reconciliación (2Co.5:19). Por esta razón, el amor de Cristo lo constriñe, lo deja sin opciones, porque Cristo murió en lugar de todos; por lo tanto, murió en representación de todos y todos murieron en Él. Ahora estamos claros que, sólo Cristo padeció el dolor de la muerte, los beneficios de ella son para todos los hombres que en Él confían, ya que Dios ha rehusado echar sobre nosotros, los que creemos, la culpa de nuestros pecados.

La muerte y resurrección de Cristo y nuestra identificación con Él por medio de la fe, hace posible que cada uno de nosotros se convierta en una nueva criatura (2Co.5:17). En el presente, esta nueva creación sólo puede ser experimentada de forma parcial, pero debe ser nuestra máxima aspiración mientras se complete la recreación de nuestra naturaleza (2 Co.4:16   2 Co.5.5).
Finalmente, afirma en 2 Corintios 5:21, que Jesús se hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.

Conclusión.
¿Recibimos el perdón de Dios?

Publicar un comentario

You must be logged in to post a comment.