EL EVANGELIO DEL REINO…CREER EN EL MENSAJE. Marcos 1:14-15

EL EVANGELIO DEL REINO…CREER EN EL MENSAJE. Marcos 1:14-15

Introducción

Debemos creer en el mensaje de Jesús hoy.

La Importancia de Creer. Arrepentirse y creer en el evangelio es simplemente seguir a Jesús. Los primeros versos de Marcos, nos ilustran la manera en que respondieron aquellos que escucharon el mensaje.  Simón y Andrés, eran hermanos biológicos, a ellos, Jesús llamó mientras estaban ocupados en sus negocios personales; respondieron dejando sus redes para seguirle (Mc.1:18). Otros dos hermanos a quienes Jesús igualmente llamó, fueron Jacobo y Juan, conocidos como hijos de Zebedeo. Estos hombres conocían a Jesús de antes, lo habían visto descender a las aguas para ser bautizado y escucharon a Juan el Bautista, hablar de Jesús como el Mesías (Jn.1). Entonces, cuando hablamos de fe, hablamos también de actuar, accionar o caminar en base a la palabra dicha o declarada por Dios.

Un muy buen ejemplo del Antiguo Testamento sobre creer, es Abraham. Este patriarca es conocido como el padre de la fe para judíos y gentiles, o si bien le parece, el prototipo de hombre que representa a aquellos que experimentan el proceso divino de reinstaurar al ser humano mediante la redención y fundamentalmente en su relación con Dios mediante la fe, no por obras (Ro.4:1-25). Reinstaurarlo al plan y la posición original creada por Dios, la cual era que fuese corregente de lo creado y gozara de una relación saludable con su Creador.

La Escritura. Justo la Palabra afirma que: “Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia” (Ro.4:3). Muy pocas veces reconocemos el proceso por el cual Abram pasó para convertirse en Abraham, padre de multitudes. Desde que Dios le llama de Ur de los caldeos, cuando tenía unos 75años, hasta cuando nació Isaac a sus 100 años. Cuando este hijo prometido crece, Dios se lo pide en sacrificio, en cada una de las estaciones del proceso y otras que no mencionamos, la fe de Abraham fue probada. Dios tomó la iniciativa de llamarlo y hacerle una promesa.  Abraham creyó a la Palabra y caminó en obediencia. Sabemos que algunos elementos de esa “obediencia” pueden ser cuestionados, pero avanzó, caminó, no se detuvo.

En el tiempo que Jesús inicia su ministerio en Galilea, el judío creía que tenía acceso a las bendiciones de Dios, simplemente por ser descendiente de Abraham. Algo así como: la fe se traspasaba cromosómicamente. La fe es personal, individual cada uno debe tomar la decisión de creer o no en las buenas noticias del evangelio (Jn.11.27.

El mismo Jesús enfrentó al más cruel de los enemigos que los seres humanos tenemos, la muerte. Lo hizo en varias ocasiones, tal vez el más impactante de esos eventos fue la resurrección de su amigo Lázaro (Jn.11:38-44).

Dios es un Dios de vida y no de muerte. Saber que cuando me acerco a Él, siempre, siempre encontraré vida abundante, me anima.

Deseo que entremos a la escena y escuchemos lo que María, Marta y todos los presentes escucharon de la boca del Maestro. Quitad la piedra. ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Lo que ocurre a continuación es poderosísimo. Los primeros en escuchar y actuar, quitaron la piedra donde había sido colocado el cuerpo en proceso de descomposición de Lázaro, Jesús eleva una oración de gratitud al Padre (Jn.11:41-42) y seguidamente, le ordena al muerto salir, (Jn.11:43). Posteriormente, ordenó desatarlo de las amarras mortuorias, lo que provocó como efecto de creer y obedecer, que muchos otros creyeron (Jn.11:45). Cuando creemos, abrimos la puerta para la actividad del Espíritu Santo, por lo tanto, la fe se manifiesta por medio de nuestra obediencia (He.11:6).

Conclusión.

¿Creeremos a Jesús y lo que dice Su Palabra?

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