DIOS SUPLIENDO LIDERAZGO PARA EL FUTURO

 

1era. Samuel 1:21-28

José Calame, Pastor

Introducción.
Todos nosotros ejercemos influencia en otros.

La Importancia del Liderazgo. Es fundamental que entendamos que cuando hablamos de liderazgo, no nos referimos a posiciones en la estructura organizacional de una empresa, iglesia, corporación u organización. Liderazgo es sencillamente influencia. Todos somos de influencia en la vida de otros para bien o para mal. Desde el punto de vista bíblico, se le atribuye liderazgo al hombre o mujer quien, conociendo del Señor, inspira, dirige, conduce a otros, a los propósitos de Dios. Desde esta perspectiva, cuando nuestros primeros padres, Adán y Eva, fueron colocados en el Edén, la posición era de co-regentes, eran líderes. Fueron posicionados con el fin de influir en la recién estrenada creación, para cumplir los propósitos del Creador. Siendo que fueron creados a imagen y semejanza del Señor, eran inteligentes, creativos, moralmente idóneos, santos, dotados con habilidades y talentos y Dios estaba contento con todo lo que había hecho. Al ceder su rol, toda la creación fue afectada, hasta que se consuma la redención de los hijos de Dios (Ro.8:21-22).

La Historia. Durante el periodo de la historia de Israel conocida como jueces, Dios levantaba a hombres y mujeres, para liderar a un pueblo desorganizado, ya que todos hacían lo que les viniera en gana (Jue.21:25). Ya habían transcurrido muchos años, desde que el pueblo se había establecido en la tierra prometida. Josué había muerto y se levanta una nueva generación que desconocía al Dios real que les había dado identidad. La influencia de las generaciones anteriores sobre las nuevas, se había desvanecido y cada uno vivía y hacía lo mejor que podía.

Ese era en términos generales el entorno en que aparece Samuel; un niño pedido a Dios, que luego, se convertiría en el último de los jueces de Israel.
Ana, su madre, era estéril antes de su nacimiento y como sabemos, esta condición era vista en medio de la sociedad de entonces como un castigo por parte de Dios. En medio de un ambiente polígamo, era vista con menosprecio por la otra esposa de Elcaná, su marido. La situación se hacía crítica, cuando cada año subía a cumplir con las fiestas litúrgicas, como parte de las costumbres religiosas (1S.1:1-7). En una de esas ocasiones, se dirige al templo ubicado en la localidad de Silo y en oración presenta su caso. Es específica en su oración y pide a Dios un hijo, el cual dedicaría al servicio del Señor el resto de sus días. ¿Cómo podía orar de esa manera? ¿Cómo saber si el hijo que pide aceptaría dedicarse al servicio del Señor? Dios presta mucha atención y responde cuando los padres oramos. La razón es sencilla, somos las personas de mayor influencia para la vida de nuestros hijos. Somos sus primeros y más importantes líderes. Ante la realidad nacional, Dios no deja a Su pueblo sin el liderazgo idóneo para guiarle.

La Realidad Nacional. Esta es una expresión abarcadora; no pienso solamente en la realidad nacional secular, sino también en la espiritual. Tenemos en nuestras manos a la siguiente generación, que bien haríamos en influenciar, para que se detenga la ola de crímenes, corrupción, desorganización social y familiar que estamos viviendo. Cada uno de nosotros, como parte del cuerpo de Cristo, tenemos una zona de influencia que ningún otro tiene. Lo que hagamos o no hagamos hoy, definirá el curso de la historia de nuestra nación. De manera intencional, influyamos sobre las nuevas generaciones; no las que vienen, sino las que están en medio nuestro. No importa cuál sea el nombre, si X o Milenial; necesitan de nuestras oraciones e influencia para que puedan caminar en dirección de agradar a Dios. Debemos entregarles un legado de relación con un Dios vivo y santo.

Conclusión.
¿Seremos la influencia que Dios desea para nuestros hijos/as? Oremos.

 

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