DIOS CREÓ EL AMBIENTE PARA QUE EL NIÑO JESÚS CRECIERA


José Calame, Pastor

Lucas 2.39-50.
Introducción
Debemos prestar atención a nuestros niños.

La Humanidad de Jesús. Lucas, inspirado por Dios, se toma el trabajo de hacer énfasis en la completa humanidad de Jesús. Luego de haber cumplido con todos los requisitos establecidos en la Ley, José, María y el recién nacido Jesús, volvieron a Nazaret, ciudad de Galilea. El evangelista, no deja detalle a la deriva o a la libre interpretación.
Se puede casi decir con seguridad que, por muchos años, treinta para ser exactos, Jesús fue llevado por su Padre a Jerusalén con el fin de cumplir con lo establecido por la Ley de Moisés (Ex. 23:14-17; Dt.16:16). Pero Jesús mientras transcurría sus etapas de la niñez, crecía, se fortalecía y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios era sobre Él (Lc.2:40).

Debemos como adultos, crear el ambiente en los hogares y la iglesia, para que nuestros niños, todos ellos sin excepción, niños y niñas, al igual que Jesús, puedan crecer, fortalecerse y puedan ser llenos de sabiduría y gracia de Dios. Esto nos habla indudablemente de elementos como: buena y balanceada alimentación, actividad física, descanso, recreación saludable, educación apropiaba y educación en valores y principios bíblicos. Estamos seguros de que el Señor, dispensará de Su gracia sobre cada uno de ellos. No podemos ni debemos pasar por alto esta enorme responsabilidad de guiar de manera intencional a nuestros niños, que representan a las nuevas generaciones que debemos alcanzar. El niño Jesús fue instruido por su padre, sobre las ordenanzas de la Ley, por lo cual, pudo desarrollar un amor especial por las Sagradas Escrituras.

A la edad de doce años, cuando por tradición un niño judío inicia su observancia de los requerimientos de la Ley por sí mismo, Jesús asombra a los doctores de la Ley, por su inteligencia y por sus respuestas (Lc.2:47). Por favor, no nos equivoquemos al pensar rápidamente que la razón es obvia, era Hijo de Dios. La explicación es mucho menos espiritual, tenía padres que le instruyeron en el temor a Dios y se tomaron el tiempo para enseñarle acerca de la relación que tenía que desarrollar con el Dios verdadero (Lc.2:41-42). Ese incidente, termina con una declaración sorprendente por parte del niño Jesús: ¿No sabían que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

Ministerio en la Adultez: Jesús inicia su ministerio público (porque tuvo una instrucción correcta de niño), llamando a unos cuantos hombres para que lo siguieran. Era evidente que, por el testimonio de Juan el Bautista, al haberlo reconocido públicamente como el Cristo, la voz se fue corriendo entre aquellos que esperaban el cumplimiento de la Promesa. Así que Andrés, uno de ellos, contacta a su hermano Simón y le dice: hemos hallado al Mesías, y lo trajo a Jesús (Jn.1:41).

En su movimiento, Jesús desafía a Felipe a seguirle y éste le dice a Natanael: hemos hallado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. La reacción de Natanael no se hizo esperar, manifestó el pensamiento prejuicioso de su época en relación con los nacidos en Galilea, ya que eran considerados como gentiles, no pertenecientes a la nación de Israel. Eran parte del reino del norte y fueron absorbidos por toda la cultura pagana de los muchos años que estuvieron alejados del verdadero culto a Dios, cautivos por los asirios (Lc.1:45-49). Ni Natanael, ni los otros discípulos, sabían dónde había nacido el Maestro, pero fue fácil hacer juicio solamente por lo que sus sentidos y conocimientos limitados les proporcionaban. Qué interesante, siendo que conocían la Palabra, desconocían o mal entendieron lo que el profeta mesiánico escribió en Isaías 9:1-7. Dios aún a las tribus perdidas del reino del norte, consideró para salvación, Él no hace acepción de persona.

Conclusión.
¿Enseñaremos a nuestros niños a honrar a Dios?

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