DIOS CON NOSOTROS

Josè Calame, Pastor

 Mateo 1:18-25.
Introducción
Dios está con nosotros hoy.
El Escenario. Mateo sigue el sistema legal judío, al dar la genealogía del padre de Jesús, aunque como sabemos, José era el padre adoptivo. Los estudiosos aseveran que el evangelista tenía doble objetivo al incluirlo:

1. Demostrar la existencia de una continuidad entre Jesús y el Israel del Antiguo Testamento y
2. Demostrar el linaje real de Jesús (hijo de David) y su vínculo con los fundadores del pueblo judío (hijo de Abraham).

Como es sabido, María concibe producto de la intervención divina directamente, ya que el producto que albergaba en el vientre fue concebido por el Espíritu Santo (Lc.1:26-38).
También sabemos que, como parte de la costumbre de entonces, el desposorio era un vínculo equivalente al matrimonio actual y podía ser disuelto sólo mediante el divorcio, (Mt.1:19-20). Por intervención divina, Dios dio a José, la paz que necesitaba para continuar con la relación, ya que había muchos pensamientos y dudas en su corazón, porque no creía totalmente o le era muy difícil aceptar la versión de los hechos que esgrimía María, en relación con la gestación que estaba iniciando. Nunca está de más y así quedó registrado en las Escrituras, el carácter justo de este hombre, que no pensó en él, sino en su prometida a quien amaba y estuvo dispuesto al sacrificio por ella. Este es el tipo de hombre que necesitamos en la iglesia de hoy; este el tipo de hombre que las mujeres que están en la iglesia deben buscar hoy. No existe ningún otro personaje bíblico ni en la historia humana, en que pueda afirmarse que vino al mundo con propósito, como lo fue Jesucristo. El ángel que se le aparece en sueño a José le dice que este niño, Jesús, salvará a su pueblo de sus pecados, Jesús significa “Jehová es salvación” (Lc.2:21).

La Profecía. Durante la narración que Mateo hace del nacimiento del Mesías, se remite a la profecía que se encuentra en Isaías 7:14, entendiendo que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2P.1:20-21). Es Dios quien utiliza la palabra profética en el tiempo y las circunstancias como quiere. Cuando la palabra fue dada la primera vez, cumplía el propósito de dar paz y esperanza a Acaz y a los habitantes del reino del sur; que estaban por ser invadidos por una coalición entre Israelitas del Reino del Norte y los sirios. Ante la realidad de la inminente invasión, Dios por medio del profeta Isaías, le dice a Acaz que pida una señal en el cielo o en la tierra (Is.7:10-11). Es muy importante saber que Acaz fue un rey de los peores en Judá. En contraste con su padre Jotam y su abuelo Uzías, dio la espalda al Señor para seguir tras ídolos y falsos dioses e hizo pasar por fuego a su hijo, según las practicas abominables de las naciones que Jehová echó delante de los hijos de Israel (2R.16:2-3). ¡Pero a este hombre, Dios le da la oportunidad de pedir una señal! Recordemos que Dios trata a los líderes primero y luego al pueblo. ¿Este hijo prometido, reemplazaría al que pasó por fuego? No sabemos, lo cierto es que, en medio de la difícil situación de adversidad, el Señor le dice: Yo estoy con ustedes. Más aún, les revela el detalle de que será concebido por una virgen, una doncella o joven mujer. Es evidente que la palabra se cumple, porque la invasión no prosperó. De la misma manera, el mismo Espíritu de Dios que inspiró la palabra en Reyes, inspira al evangelista, para que pueda ver en el nacimiento de Jesucristo el cumplimiento de la misma; dándole un matiz profético en el tiempo, dentro de los planes y propósitos de Dios; a una nación que necesitaba la intervención divina.
Conclusión.
¿Podemos creer que Dios está con nosotros hoy?

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