DE LA IGLESIA DEPENDE LA SALUD DE LA CIUDAD. (1Timoteo 2:1-15)

 

Mensaje Dominical

José Calame – Pastor

DE LA IGLESIA DEPENDE LA SALUD DE LA CIUDAD. (1Timoteo 2:1-15)

Introducción

Necesitamos entender la responsabilidad de la iglesia en la sociedad hoy.

Orar por las Autoridades. Debemos orar por aquellos que están en eminencia si queremos disfrutar los beneficios de un buen gobierno, lo cual es una preciosa dádiva de Dios en favor del bienestar de la gente, la iglesia y el avance del evangelio. No hace referencia a la facción ideológica de los gobernantes, sólo debemos presentarlos delante de Dios en oración.  De ahí que nuestras convocatorias de oración son una responsabilidad de todos, no sólo de los hermanos del ministerio de oración. Esta práctica es buena y agradable delante de Dios nuestro Salvador (1Ti.2:3).

Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (Jn.3:162Ti.2:25). Entendemos que no todos decidirán aceptar la invitación de Dios para salvación, por lo que debemos ser diligentes en la tarea que nos fue encomendada: sembrar el mensaje en todos los corazones que podamos y orar para que ella dé fruto de salvación. El fundamento de la verdad bíblica es: “…hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo (1Ti.2:5-6). Esta fue la razón de su ministerio a los gentiles (1Ti.2:7), había recibido una instrucción clara desde el inicio de su llamado (Hch.9:15).

Debemos, en oración, pedirle al Señor nos dé creatividad (para encontrar los medios y cómo adquirirlos), las habilidades, la flexibilidad de corazón, carga por aquellos que no le conocen, con el fin de compartir el evangelio con todos aquellos que componen nuestra sociedad, no podemos excluir a ninguno, no importa su estatus socio económico, todos los hombres son pecadores y necesitan del Salvador. Podemos empezar con la gente que nos rodea en el trabajo, familiares, círculo de amigos, etc. Son los más cercanos, con los cuales podemos entablar conversaciones significativas de: familia, salud, economía, medio ambiente, relaciones interpersonales y para cada una de estas áreas, hay una respuesta y propósito de Dios en la Palabra.

El Ministerio de la Oración.  Pablo habló del ministerio de la oración como responsabilidad de la iglesia. “Quiero que los hombres, oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1Ti.2:8). Es interesante que hable de los hombres, de los varones, es una responsabilidad primaria nuestra.

No se trata sólo de verter palabras pidiendo al Señor cosas, hay requisitos para poder hacerlo (Mt.5:23). Está hablando de la condición del corazón de aquellos que oran. ¿Me pregunto, si esta no será la razón por la cual algunas de nuestras oraciones no han recibido respuesta afirmativa de parte de Dios?

Debemos examinarnos antes de presentarnos delante del Señor en oración.

¿Por qué con las manos levantadas? Por dos razones fundamentales:

1.- Tanto judíos como griegos tenían como costumbre levantar al cielo las manos, con una postura que semejaba redención. Como un niño pequeño que desea que su Padre lo levante y lo salve.

2.-La otra razón, levantar manos es la postura sin comparación de la adoración, lo mismo que postrarse.

Las mujeres deben mantener una actitud modesta, libre de vanidad y de expresiones mundanas, en todo momento, pero especialmente durante el culto público de adoración. Una mujer es atractiva por su personalidad, no por los vestidos costosos que luce.

Conclusión.

¿Nos comprometeremos a ser una iglesia que ora por sus autoridades? Oremos.

 

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