CRISTO VALE MÁS

 

José Calame -Pastor

Filipenses 3:1-11

Introducción

El desafío perenne es conocer a Jesús.

El Escenario. Pablo, lanza una fuerte advertencia contra los judaizantes que enseñaban que la observancia de la Ley era necesaria para la salvación y que de continuo ponían obstáculos al evangelio de la gracia. Los legalistas, enseñaban la necesidad de la circuncisión, pero en realidad un ritual físico sin un corazón recto no es más que una inútil mutilación de la carne, desconociendo así el verdadero mensaje de salvación y perdón por la fe, en la persona de Jesucristo (Hch.4:12).

El apóstol afirma, que existen al menos tres características importantes para acercarnos a Dios correctamente: servirle en espíritu; gloriarnos en Jesucristo y no tener confianza en la carne. Los que sirven a Dios en espíritu, no sólo se refieren a estar vivos espiritualmente, para adorarle (Jn.4:24), sino que también abarca las expresiones más profundas de nuestra adoración, inspiradas por el Espíritu Santo: los himnos espirituales (Ef.5:18-19); la oración y el cántico y la comunión con Dios (1Co.14:15).

A raíz de este planteamiento, pasa a compartir su testimonio personal como un ejemplo de que no se puede confiar en los logros personales, ni en los logros heredados, sino que se debe descansar enteramente en Cristo (Fil.3:4-7).

Entendiendo los Conceptos Espirituales. La devoción cristiana se centra en la búsqueda de la intimidad con Dios. Un indicativo de madurez espiritual tiene que ver con el deseo o la aspiración de que todo el ser esté rendido y sirviendo a Jesucristo. Aceptando Su señorío en cada área de la vida, en otras palabras, Él es el centro y todo gira a Su alrededor.

Siendo, así las cosas, entendemos que ningún logro personal gana una posición espiritual, por lo tanto, no debemos temer perderlo todo en el intento de conocer a Cristo. Lo que significa que perderlo todo para conocer a Jesús, encierra no solamente una comprensión intelectual del Maestro, Su persona y enseñanzas, sino, además, un conocimiento experimental, que surge de la comunión personal con el Señor. Mucha de la falta de confianza que experimentamos durante nuestra vida, tiene su génesis en la falta de comunión íntima con Jesús. Porque sabríamos que parte de conocerle, implica también sufrir por el testimonio de ser hijos de Dios (Fil.3:10). Así como el mundo ha evolucionado, así también lo han hecho las antiguas filosofías de vida, seguimos siendo hedonistas y no queremos sufrir. Como sus seguidores, Jesús nos desafía a negarnos a nosotros mismos y tomar la cruz para caminar en pos de Él (Mc.8:34).

No se Puede Contabilizar la Gracia. Resulta evidente que Pablo hace un balance entre lo que tenía sin Cristo y lo que tiene ahora. Desde el punto de vista secular, tenía todo para triunfar en el medio en que se desenvolvía. De hecho, lo califica como ganancia (Fil.3: 7ª); pero cuando lo compara contra la gracia de Dios por amor de Jesucristo, lo estima como pérdida (Fil.3:7b).

Tal cual el hombre de la parábola que Jesús relata en Mateo 13:44, vendió todo lo que poseía para obtener lo mejor. La dinámica espiritual salta a la vista, para obtener a Jesús, yo debo tomar la decisión de vender, dejar, abandonar, negar todo lo que para mí es prioritario. Creo que aún no nos hemos dado cuenta del valor incalculable de la persona de Jesucristo, de tal manera que estimemos todo lo demás como basura, para ganarle a Él (Fil.3:8). De tal forma, que seamos hallados en Él, hoy, mañana, el siguiente día y hasta el final. Entendiendo que Su muerte nos da vida abundante y conocer las dimensiones de Su eterno amor por nosotros y verle obrar en nosotros y por medio nuestro a favor de otros, es una tremenda bendición.

Conclusión.

¿Lo dejaremos todo por Jesús? Oremos.

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