APRENDIENDO A SER SABIOS EN MEDIO DE LAS PRUEBAS

José Calame – Pastor

 Santiago 1:1-8
Introducción.
Tenemos necesidad de sabiduría divina hoy.
Los Beneficios de la Prueba. Santiago, tenía una relación particular con Jesús, era su hermano. Conocía de primera mano, todo lo que Jesús en su carne padeció hasta llegar a la cruz. Es importante saber que la carta la escribe para los judíos cristianos que se encontraban en la dispersión (Stg.1:1).
Es obvio, que estaban atravesando por diversas pruebas y les escribe inspirado por Dios con el fin de animarlos y llevar una palabra de edificación. Es indudable que convertirse al cristianismo no libera automáticamente a nadie de dificultades (Jn.15:20; 2Ti.3:12; 1P1:6). La actitud correcta al enfrentar la adversidad es tener sumo gozo, lo cual no es una reacción emocional, sino una deliberada e inteligente evaluación de las circunstancias desde la perspectiva de Dios, al ver la prueba como un medio para el crecimiento moral y espiritual; seguramente esta realidad avivó a Nehemías a afirmar, que el gozo del Señor era su fuerza, (Neh.8:10). Nos gozamos en las posibilidades de frutos que den gloria a Dios. Sólo bajo la presión de las pruebas, puede el creyente comprobar la verdadera profundidad de su fe en Dios.
¿Qué hace la prueba? Es la forma de comprobar lo genuino de algo. En el caso de la fe, como una disciplina para purgar la fe de sus impurezas, separando o extirpando lo que es falso. ¿Cuáles son los resultados cuando nuestra fe es probada? Responde el Apóstol: paciencia; con el fin de que seamos perfectos (maduros) y cabales (Stg.1:3).
En el contexto bíblico, la paciencia es firmeza y valor que nos ayudan a resistir con valentía, no se trata de una resignación pasiva ante las circunstancias adversas. Una vez más, dos expresiones importantes por entender aquí son: perfectos y cabales. La primera tiene la idea de algo completamente desarrollado o maduro, y cabales subraya la idea de plenitud.
Entendiendo el Consejo de Dios. Notemos que estos elementos son de vital importancia para que no nos falte cosa alguna; conectándonos con la revelación que necesitamos de sabiduría de Dios, cuando estamos atravesando diversas pruebas (Stg.1:5). En otras palabras, el objeto de la prueba es que seamos maduros y plenos en todo lo que Dios se ha propuesto con nosotros, lo que significa entonces, que el Señor se vale de la prueba para cumplir Sus propósitos en nosotros. De ahí entonces que debemos orar por sabiduría, principalmente en medio de las pruebas y nos la dará sin reproche. Esta sabiduría, no es conocimiento intelectual o especulación filosófica, sino comprensión espiritual del propósito de la prueba. Dios está dispuesto a darnos sabiduría de manera abundante y sin reproche, cuando la pedimos con fe. La clave está en no dudar, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrado por el viento y echada de una parte a otra. El que duda es inestable, inconstante e impaciente. ¡De esa manera, no recibiremos de Dios, nada! El apóstol describe a estas personas como de doble ánimo. Es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas; sus lealtades están divididas y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Notemos la afirmación que hace Santiago, estás personas, o nosotros, cuando perdemos la fe, nos volvemos inconstantes en todos nuestros caminos, no sólo lo relacionado a la vida espiritual, sino que afecta toda nuestra vida. La falta de consistencia en el ejercicio de la fe pone al descubierto la esencia de nuestra manera de ser. Dios no nos ha dejado desprovistos, aún en medio de las pruebas que atravesaremos.
Conclusión.
¿Pediremos al Señor por sabiduría?

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